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¿Quién es Alejandra Diener?
- Alejandra Diener
- *Madre y esposa *Escritora *Lic. en Economía y Mtra. en Ciencias de la Familia *Orientadora Familiar *Productora y conductora de Informando y Formando Radio y Neurona Digital Radio www.ndradio.fm www.informandoyformando.org contacto@informandoyformando.org
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Hola querido bloggero, gracias por entrar a este espacio que como su nombre lo dice, busca Informar y Formar a las personas que lo visiten. La idea de este proyecto es hablar con la verdad, promover valores y hacer conciencia ante la inconsciencia que pareciera vive nuestro mundo actual.
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La familia, la educación de los hijos, el matrimonio como prioridad para que lo demás funcione de manera íntegra. La honestidad, una búsqueda de la generosidad imprescindible para poder actuar sin egoísmo, padecimiento de la humanidad que ocasiona tanta iniquidad, la moralidad esencial para la justicia imparcial. Todo esto y más son temas que busco explotar en este espacio virtual para enriquecer a sus lectores.
Asimismo, Informando y Formando quiere abrir los ojos de los cibernáutas para que no se dejen influir por la cultura de la muerte. La defensa de la vida, el respeto a la naturaleza, la importancia de la feminidad y de la complementariedad entre hombres y mujeres es preciso que se refrende para que la sociedad vuelva a encaminarse por el sendero de la ética.
Finalmente con el apoyo de videos, comunicados que se reciben de manera constante y artículos que esbozo para hacer digeribles los temas complicados, son las herramientas que constantemente podrás encontrar aquí.
Gracias por seguirme, me comprometes a hacer la diferencia.
Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.
Alejandra Diener
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lunes, 25 de enero de 2010
Opinión sobre la importancia de la maternidad (Da click aquí para ver el video)

domingo, 24 de enero de 2010
La Habilidad de Maravillarse



martes, 19 de enero de 2010
¡¡¡VOTA por la familia!!!
lunes, 18 de enero de 2010
Las nuevas familias del DF
La nueva cartilla de vacunación
martes, 12 de enero de 2010
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Para entender mejor la homosexualidad
Es necesario mencionar que la homosexualidad fue considerada por la Asociación Psiquiátrica Americana como una enfermedad. Esta definición fue retirada debido a fuertes presiones políticas de los movimientos promotores de la causa homosexual y no por argumentos científicos.
La doctora Concepción Morales, especialista en temas de familia, afirma que el abuso sexual es un factor que puede llegar a detonar conductas homosexuales, principalmente cuando las víctimas están por comenzar a definir su identidad sexual, que es aproximadamente en la etapa de los 10 a los 12 años de edad.
Los grupos y activistas homosexuales actúan de forma tan intensa que han propagado el discurso de que la homosexualidad no es algo que se elige y por tanto algo que se tiene que aceptar sin cortapisas.
Paulina Vázquez, de la organización Valores para el Tercer Milenio afirma que este hecho es, en primer lugar, una incongruencia en el argumento, ya que son los mismos que afirman que la heterosexualidad no es biológica sino cultural.
“¿Cómo es entonces que la homosexualidad sí lo es? Ello es un atropello a los derechos humanos fundamentales, que niega la oportunidad de salir de un estilo de vida doloroso, al que la naturaleza humana no está llamada”, afirma la especialista en temas de familia.
Y continúa: “hay numerosos casos y estudios que demuestran que así como se entró en la homosexualidad se puede salir de ella. Dichas terapias están basadas en desexualizar al propio sexo, es decir quitarle la carga erótica a la necesidad de identificación con el propio sexo, y en la sanación de heridas profundas que han llevado a ello. La recuperación se basa en establecer relaciones sanas primero con el propio sexo, para posteriormente establecerlas con el sexo opuesto”.
EL PASTOR DA LA VIDA POR SUS OVEJAS
Mucho se ha hablado -de forma infundada, por cierto- de la supuesta discriminación que la Iglesia Católica tiene respecto a los homosexuales. Courage, sin embargo, es la organización emblemática que evidencia no sólo la aceptación que los homosexuales pueden tener en el seno de la Iglesia, sino del amor con el que son tratados.
Fundada por el sacerdote salesiano John Harvey en 1980, Courage es un antecedente a la carta que emitió la Congregación para la Doctrina de la Fe a los obispos de la Iglesia Católica para la atención pastoral a las personas homosexuales, en la que desde el principio se asienta:
"La particular inclinación de la persona homosexual, aunque en si no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada".
Así, Courage, siendo iniciativa nacida de la propia Iglesia Católica y que sirve a ella, se impone cinco objetivos específicos para llevar a cabo en su misión. La primera es que sus miembros tengan vidas castas, “de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica acerca de la homosexualidad”, lo que cumple con el fin de tener castidad desde el corazón.
Para fomentar el crecimiento espiritual, los de Courage quieren dedicar su vida a Cristo a través del servicio a otros, la lectura espiritual, la oración, la meditación, la dirección espiritual individual, asistencia frecuente a Misa y la recepción asidua de los sacramentos de la Reconciliación y la Santa Eucaristía.
En tercer lugar, Courage, en el ánimo de que sus miembros vivan su experiencia en comunidad, se empeña en “fomentar un espíritu de compañerismo en el cual todos puedan compartir pensamientos y experiencias y así asegurar que nadie tenga que enfrentar los problemas de la homosexualidad solo”.
Un objetivo más es que los miembros de Courage se mantengan conscientes de que amistades castas son necesarias en una vida cristiana casta. De este modo, la comunidad se provee de ánimo para formarse y sostenerse unos a otros. Por último, se empeñan en tener vidas que den testimonio y buenos ejemplos a los demás.
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA VIDA COTIDIANA
Es cada vez más común saber que tal o cual de las personas con las que nos relacionamos son homosexuales o viven de alguna forma ese estilo de vida. Hay quienes gustan manifestarlo públicamente y hay muchos otros que prefieren la discreción, por cualquiera que pudiera ser el motivo.
Por ello, es necesario distinguir entre las personas que por alguna razón desarrollaron su conducta homosexual y la asumen plenamente, de aquellos que no sólo viven su homosexualidad, sino que pretenden que ésta sea aceptada por la sociedad entera.
Las marchas del “orgullo gay”, antes que ser una manifestación de una causa cuestionable, más bien se desarrollan bajo una lógica que no dignifica a las personas homosexuales, sino que les exhibe como una minoría que cae muchas veces en la intolerancia e intransigencia.
Esto es sólo una cara. Porque también existen las asociaciones civiles que se imponen la misión de velar por los derechos de los homosexuales, así como aquellos líderes y activistas que promueven su causa y que, al hacerlo, muchas veces caen en excesos discursivos laicistas que no conducen a la reconciliación y aceptación de la que pretenden ser objeto.
Sin embargo, hay todavía muchos aspectos que no han trascendido la barrera del prejuicio social respecto a la homosexualidad. La vida que llevan muchos homosexuales complica su inserción en el mundo y en la vida social, cuando no todos ellos son conscientes de los factores que detonaron su problemática.
La medicina se ha concentrado en dar respuestas biológicas a la homosexualidad sin llegar a definir, como lo han propuesto movimientos homosexuales, que exista un gen “gay”. Por su parte, la psicología ha hurgado en el origen de la homosexualidad alcanzando a dar luces al respecto. Sin embargo, una laguna muy profunda es la existencia de estudios que investiguen qué implica llevar una vida homosexual, qué implicaciones tiene para el ser, qué consecuencias trae para la relación del individuo consigo mismo y con los demás.
Es cierto, nos podemos dar luces de ello al conocer el testimonio de las personas homosexuales y del sufrimiento que padecen, sin embargo, antes de caer en prejuicios y condenas hacia las personas homosexuales, el esfuerzo de la ciencia es buscar comprender al ser humano en su integridad, de modo que la homosexualidad no sea motivo un recurso discursivo, sino un fenómeno que pueda ser discutido desde una visión integral del hombre.
La Iglesia, experta en humanidad, se adelanta a los procesos científicos y en el Catecismo de la Iglesia Católica asienta, en el punto 2358, que “Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba.
“Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”.
Y las personas homosexuales: “están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana”.
Fuente: Equipo yoinfluyo.com
jueves, 7 de enero de 2010
Datos clínicos sobre la homosexualidad


lunes, 4 de enero de 2010
El matrimonio: Institución de la familia, para la familia heterosexual. ¡No hay más!

En la vida es imprescindible estar tomando decisiones para continuar con nuestro transitar por la mundanidad que nos rodea, sin éstas nos paralizaríamos y no evolucionaríamos en algo tan sencillo y tan cotidiano como es simplemente alimentarse diariamente, asearse, descansar, y demás actos que nos ayudan a saber por dónde dirigirnos.
Hoy en día, aparte de que vivimos una época de total relativismo, época en donde lo que cada quién piensa, opina y decide es relativo, vivimos una era en que la “tolerancia” y la “libre elección” son las condiciones que un gremio o individuo requieren para estar a la moda. Es decir, el que tolera lo raro, lo inhumano, lo que no es parte esencial del hombre, o el que elige según lo que le vaya conviniendo, de acuerdo a lo que el menú le vaya presentando, es quien es exitoso, es quien es popular y por ende poderoso.
El ser humano ha olvidado, o ha hecho a un lado los atributos tan exclusivos de la persona que son simplemente tres; inteligencia, voluntad y libertad. Atributos que nos distinguen de los animales. Somos inteligentes y libres, pero sobre todo tenemos esa voluntad que nos permite saber administrar esa única e irrepetible inteligencia que nos da autocontrol y autogobierno ante nuestros actos emancipados. Son innegables dichos atributos de la persona, son algo que no se puede decidir sobre tener o no tener, en este caso los poseemos por el simple hecho de ser personas. Somos el único ser perfecto en esencia, pero que a su vez tiene defectos, tiene pasiones, necesidades, debilidades, y que por lo mismo es perfectible, y busca siempre su mejoramiento personal. No se sacia, no se conforma, siempre quiere más. De ahí que es imprescindible buscar que entienda claramente hacia dónde debe de dirigirse para trascender de forma enaltecida y no abusar de esa libertad, mermando su voluntad, volviéndose en realidad prisionero de sus impulsos corporales, que opaquen su parte espiritual.
En nuestra ciudad capital, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal acaba de despedir el año 2009, decidiendo ser “tolerantes” al votar a favor de la permisión de “matrimonios de personas homosexuales”.
¿Qué es un homosexual? Simplemente es un individuo que disfruta teniendo relaciones sexuales con una persona de su mismo sexo. ¿Y qué es un matrimonio? Bueno, pues es la unión de dos personas de sexo opuesto con la finalidad de formar una familia. La unión matrimonial permite legitimar la filiación de los hijos procreados por sus miembros. Entonces aquí me crean conflicto las decisiones tomadas, la tolerancia mal entendida y las prácticas sexuales que no van con la funcionalidad corporal que el ser humano claramente posee.
No quiero detenerme a detallar aspectos anatómicos esplícitos, pero ejemplificando de manera eufemista, me gustaría tomar como muestra al aparato digestivo. Visiblemente el estómago está hecho para almacenar la comida que uno ingiera, y de ahí distribuir los nutrientes y demás especificaciones que la mayoría conocemos gracias a la inteligencia que tenemos. Por lo que no sería prudente ni inteligente ingerir piedras, o troncos, o arena, ya que seguramente fallará este aparato digestivo que tiene bien definida su función en el cuerpo del ser humano. (Por naturaleza, no por ley positiva).

En el caso de tener esa rara necesidad de querer consumir materiales dañinos para lo que fue creado el sistema de digestión, sería necesario acudir a un gastroenterólogo para platicar dicha ansiedad y que nos guíe para saber contrarrestarla. Claramente esa necesidad es una enfermedad que tiene que ser curada.
Lo anterior me lleva a reflexionar ante los actos homosexuales, que con el ejemplo mencionado, más fácil no podría haber quedado para poder entender esta práctica que hoy en día ha rebasado hasta al mismo Derecho Positivo. Asentando en la ley ciertas decisiones, nos quieren hacer creer que lo que evidentemente sabemos es una enfermedad, lo queramos aceptar como algo normal. Como una decisión que todos tenemos derecho de tomar, y peor aún que todos tenemos que tolerar, cuando en realidad es una perversidad que no se debe de aceptar.
Detrás de esta decisión estoy segura hay mucho dinero y poder de por medio. Sabemos que al darle por su lado a las minorías, al mantener a la población creyendo que es libre de tomar las decisiones que le vienen en gana según lo que le vaya conviniendo, se desestabiliza la sociedad, y al terminar con el cimiento que es el matrimonio, la familia se tambalea, se rompe y existe un descontrol que ya estamos viendo dando frutos a nivel mundial.
En México vamos un paso atrás de los países desarrollados, pero siempre seguimos lo que no nos conviene. ¿Por qué? Será porque le acomoda a algunos cuantos y así como se decía antes “con futbol y tortillas” todos calladitos y contentos. Pues es lo que en realidad está sucediendo, se nos ha enseñado que sacrificarse no es parte de la humanidad, que todo debe de ser fácil y que lo que se te antoje, en el momento que sea, lo hagas sin importar las repercusiones que se tengan.
La homosexualidad está mal y la adopción de parejas de homosexuales de niños es terrible. No existe la estúpida excusa de que “hay muchos niños desamparados que necesitan de un hogar”. Sí los hay, pero debemos de colocar a estos chiquitos en HOGARES. Freud, entre muchos otros psicólogos nos han hablado y presentado estudios, y tratados exhaustivos de la mente del ser humano en el que cuando somos pequeños en nuestra evolución, vamos descubriendo nuestra identidad, y para ello los padres debemos de estar presentes para que en las distintas etapas, sobre todo en la de “Latencia” los niños vayan descubriendo su sexualidad. Deben de tener a la figura materna y a la paterna, representada por la madre de sexo femenino y al padre de sexo masculino, y así su desenvolvimiento biopsicosexual sea el más pleno. Si se tiene como imagen a dos personas del mismo sexo origina conflicto en la mente sana de cualquier individuo en vías de desarrollo, y esto sin olvidar los conflictos sociales que a posteriori acarrean.
Sí, es polémica mi opinión y aún así la doy, porque tengo que decir la verdad y no me la voy a callar. Y seguramente me refutarán y me darán su contra-opinión. Válida y necesaria para que emerja la realidad, pero es un hecho que la lucha de los homosexuales por que les permitan formar “matrimonios”, por lo menos en lo que a los Estados Unidos se refiere, es más un tema fiscal que de derechos humanos. En Nueva York por ejemplo, un matrimonio paga 28% de impuestos mientras que quienes cohabitan, llámese compañeros de cuarto, parejas homosexuales, heterosexuales, o lo que sea, que no estén casadas, pagan el 30%.

¿A qué se deberá lo anterior? No es porque se estén discriminando a las personas que no estén casadas, sino que como es bien sabido, el matrimonio es el sustento de una familia, familia que sirve de base para que la sociedad funcione. Sociedad que hoy por hoy está tambaleándose desde hace décadas.
En México habrá otras razones, pero créanme, no es por la romántica idea de proteger los derechos de los homosexuales. Es más con la idea de hacer creer que es “normal” que dos personas del mismo sexo tengan relaciones sexuales. Y así permitir las perversas ideas que vienen correlacionadas con esta primera decisión que ha tomado la ALDF. Va más allá de lo que a simple vista se nos presenta.
Mientras tanto nunca hay que olvidar que el matrimonio es una institución para la familia, de la familia heterosexual. ¡No hay más!
Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.