¿Quién es Alejandra Diener?

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*Madre y esposa *Escritora *Lic. en Economía y Mtra. en Ciencias de la Familia *Orientadora Familiar *Productora y conductora de Informando y Formando Radio y Neurona Digital Radio www.ndradio.fm www.informandoyformando.org contacto@informandoyformando.org

Bienvenida

Hola querido bloggero, gracias por entrar a este espacio que como su nombre lo dice, busca Informar y Formar a las personas que lo visiten. La idea de este proyecto es hablar con la verdad, promover valores y hacer conciencia ante la inconsciencia que pareciera vive nuestro mundo actual.

Es preciso que interactuemos para poder hacer un foro de información veraz. Te invito a que participes, si tienes propuestas que tengan el mismo propósito, serán bienvenidas puesto que si sumamos haremos la diferencia en realidad.

La familia, la educación de los hijos, el matrimonio como prioridad para que lo demás funcione de manera íntegra. La honestidad, una búsqueda de la generosidad imprescindible para poder actuar sin egoísmo, padecimiento de la humanidad que ocasiona tanta iniquidad, la moralidad esencial para la justicia imparcial. Todo esto y más son temas que busco explotar en este espacio virtual para enriquecer a sus lectores.

Asimismo, Informando y Formando quiere abrir los ojos de los cibernáutas para que no se dejen influir por la cultura de la muerte. La defensa de la vida, el respeto a la naturaleza, la importancia de la feminidad y de la complementariedad entre hombres y mujeres es preciso que se refrende para que la sociedad vuelva a encaminarse por el sendero de la ética.

Finalmente con el apoyo de videos, comunicados que se reciben de manera constante y artículos que esbozo para hacer digeribles los temas complicados, son las herramientas que constantemente podrás encontrar aquí.

Gracias por seguirme, me comprometes a hacer la diferencia.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Alejandra Diener

****Escucha Informando y Formando Radio todos los lunes 9pm hora de México DF y si no puedes en vivo por aquí podrás escucharlo todos los días en PODCASTS.****


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viernes, 28 de mayo de 2010

Había una vez una tiendita en la escuela …


Nacemos en un mundo que está hecho de maravillas. Lleno de cosas y bondades que nos brindan felicidad, sin embargo y a pesar de toda esta magnificencia, es un hecho que cuando salimos del vientre de nuestra madre, ya sea por conducto natural o por cesárea, nos damos cuenta de que el mundo que nos recibe en realidad es de constante frustración. Ya lo dice René Spitz en su obra “El primer año de vida del niño”, cuando nos encontrábamos en la etapa de gestación, estamos como reyes, todo se nos da a la hora que lo solicitamos, siempre tenemos una temperatura agradable y alimento al por mayor. Dormíamos cuando queríamos, y despertábamos cuando se nos antojaba, succionábamos el dedo o lo que se nos ocurriera en el momento que nos placiera. Al alumbrarnos, nos percatamos de que esa comodidad, ya no será la misma, puesto que ahora sí la temperatura será cambiante, no podremos valernos por nosotros mismos, y daremos cuenta de que habrán reglas que con el tiempo habremos de descubrir.

Lo anterior es la frustración a la que Spitz sabiamente se refiere, frustración que pareciera hoy en día los seres humanos querer evitar a como dé lugar. La realidad es esa, no podemos saciar nuestras necesidades ilimitadas en un mundo en donde todo lo que nos rodea es limitado, no obstante, a raíz de esta relación inevitable, los hombres nos hemos dado a la tarea de crear necesidades que en realidad el ser humano no requiere, es decir, hemos creado necesidades superfluas que irónicamente han causado mayor frustración en la humanidad.

El consumismo es el claro ejemplo de lo que estoy queriendo explicar con las palabras antes mencionadas. Una enfermedad, ahora aceptada como normal, de siempre querer tener más de lo mismo, creyendo que cuando se adquiere tal o cual artículo la necesidad se saciará, pero en realidad no sucede eso, sino todo lo contrario. Cada vez que quiero calmar mi frustración con algún objeto que puedo comprar, mi necesidad aumenta, me frustro más.

En los niños, aprender a convivir con la frustración es algo que asimilarán con la ayuda de sus padres, y si éstos últimos no hacen un buen trabajo, serán personas adultas infelices que no sabrán nunca saciar sus necesidades. Desde que nacen los bebés se les enseña a que deben de esperar, pero en corrientes como las que apoyan la lactancia a libre demanda (ojo a libre demanda) ocasionan que estos pequeñitos desde que aterrizan en este mundo maravilloso piensen que la vida seguirá siendo como ellos la pidan. ¡Comerán cuando griten, aunque no tengan hambre! Porque las madres lo primero que hacemos cuando los oímos llorar, es darles su mamila, el pecho o un chupón. ¡Claro, es la etapa oral! Así es mi querido Freud, pero no es necesario darles de comer a todas horas, con esa actitud lo que lograremos es que relacionen sus frustraciones con la comida y demostramos que nosotras mismas no sabemos afrontar la frustración

Cuando sean adolescentes siempre que tengan alguna angustia buscarán saciarla con comida, bebida o con tabaco, algo que sustituya eso que mamá les daba sin control y sin explicación alguna. Cada vez que lloraban mamila, cada vez que daban lata una galletita, una paletita, más lechita.

Hoy por hoy, vivimos una era en la que todo lo tenemos que tener a la mano, de manera inmediata, una era en que no debemos sufrir y menos aún, no debemos frustrarnos, es entonces que estamos viendo las repercusiones en la sociedad que recientemente han calificado como la más obesa del mundo. Somos obesos porque comemos con cualquier pretexto. Entonces ahora en las escuelas, donde toda la vida siempre hemos tenido una tiendita que nos da una botanita a media mañana para pasar el recreo, se ha determinado por la Secretaría de Educación Pública, que como los padres no sabemos educar a nuestros hijos, ellos serán los que se harán cargo de tal tarea exclusiva de los progenitores/tutores de los alumnos, de la niñez mexicana, y las desaparecerán de las escuelas públicas y privadas. Tal parece que el gobierno está queriendo tomar la responsabilidad que nos corresponde a los padres por antonomasia. Somos nosotros los que debemos de educar a nuestros hijos a enfrentar los sufrimientos, a saber manejar la frustración y a hacerlos generosos.

Pero dirán que como no supimos hacerlo, entonces por eso la SEP ha tenido que tomar cartas en el asunto, bueno pues este escrito es un llamado a los padres de familia para que despierten y se den cuenta de que estamos actuando irresponsablemente. Hemos olvidado la gran tarea que se nos encomienda al tener hijos. Somos pedagógicamente atómicos, lo que quiere decir que ante cualquier problema que pensamos tienen nuestros hijos, nos sentimos totalmente incapaces de afrontar y delegamos su educación a distintas instituciones.

Tenemos que ser responsables y educarlos nosotros mismos, enseñarles a esperar, a encontrarle un sentido al sufrimiento y a saber distinguir entre las necesidades reales de las necesidades superfluas. No podemos dejar que coman lo que quieran y debemos enseñarles virtudes para que sean virtuosos, sólo así podremos lograr que sean personas que sepan enfrentar las tentaciones y contenerse ante lo que les hace daño y demás males.

No es posible tapar el sol con un dedo y querer quitar la comida chatarra de las escuelas, creyendo que así no consumirán los niños este tipo de alimento. Señores es preciso recordarles a los padres de familia que es la familia la responsable de educar a los hijos y la escuela la responsable de enseñar a los alumnos. Somos nosotros los que tenemos primero que nada darnos cuenta de lo que comemos, de cómo afrontamos la frustración y de qué ejemplo le estamos dando a nuestros niños, porque no es culpa de la tiendita de la escuela, en realidad es culpa de nosotros que los hemos mal educado a comer cuando quieran, e irónicamente es cuando menos hambre tienen, sino que es cuando más insatisfechos de amor, de éxito, de materialismo, cuando mas infelices son y creen que comiendo se logrará revertir dicha desventura.

Queridos padres de familia, los exhorto a buscar en ustedes mismos qué es lo que en realidad los sacia, que encuentren la verdadera responsabilidad que adquirieron al ser bendecidos por los hijos y trabajar en lograr encontrarle un sentido a la frustración que inevitablemente tenemos que aprender a afrontar. Porque solo así seremos verdaderamente libres, puesto que sabremos someter nuestros impulsos e instintos y nos sabremos autocontrolar, autodominar y autogobernar sirviendo como ejemplo para aquellos niños que comienzan a transitar por esta vida y así nadie les contará que alguna vez hubo tienditas en las escuelas en donde se vendían golosinas deliciosas para disfrutar.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

martes, 18 de mayo de 2010

Explicación del ciclo menstrual y la ovulación

Explicación del ciclo menstrual y la ovulación



Es probable que ya disponga de bastante información acerca de su ciclo menstrual, como la frecuencia y la abundancia de sus periodos. En esta página observaremos de manera más detallada el ciclo menstrual femenino, la ovulación y los períodos. Es obvio que ningún sitio web puede reemplazar la consulta con un profesional sanitario, pero le puede proporcionar una excelente explicación general sobre el funcionamiento de todo el proceso.

El ciclo menstrual y la ovulación

La duración del ciclo femenino varía, pero la duración más común es de 23 a 35 días. Es más probable que cualquier variación en la duración del ciclo se produzca en la fase del ciclo previa a la ovulación (lo que se conoce como “fase folicular”). En la mayoría de las mujeres transcurren entre 12 y 16 días entre la ovulación y el inicio del período siguiente (lo que se conoce como “fase lútea”).

El período

El primer día del ciclo menstrual es el primer día del período. Por lo general, el período dura de 3 a 7 días. Si sufre dolores durante el período, es probable que observe que estos son más agudos el primer día del período. El motivo es que las hormonas del cuerpo fuerzan la matriz para que desprenda el recubrimiento que se ha formado durante el ciclo anterior.


Preparación para la ovulación

Al principio del ciclo, el cuerpo envía una señal al cerebro para que comience a producir hormona foliculoestimulante (FSH), que es la hormona principal en la maduración de los óvulos. Los folículos son cavidades llenas de fluido de los ovarios. Cada folículo contiene un óvulo inmaduro. La hormona FSH estimula una cantidad de folículos para que desarrollen y comiencen a producir la hormona estrógeno. El nivel de estrógeno se encuentra en el nivel más bajo el primer día del período. A partir de este momento, comienza a aumentar.

Generalmente, un folículo se convierte en “dominante” y el óvulo madura dentro del folículo a medida que el folículo aumenta de tamaño. Al mismo tiempo, el incremento en la cantidad de estrógeno en el cuerpo garantiza que el recubrimiento de la matriz aumenta de grosor con nutrientes y sangre. En el caso de producirse un embarazo, este proceso garantiza que el óvulo fecundado contará con todos los nutrientes y la ayuda que necesita para crecer. Los altos niveles de estrógeno también están relacionados con la aparición de moco adecuado para recibir el esperma (lo que se conoce técnicamente como “moco cervical fértil”). Es posible que la observe como una secreción fina y resbaladiza que puede ser de color blancuzco. El esperma se desplazará más fácilmente a través de este moco y podrá sobrevivir varios días.


Ovulación

El nivel de estrógeno en el cuerpo sigue aumentando y, finalmente, causa un rápido incremento de la hormona luteinizante (lo que suele denominarse “aumento de LH”). Este aumento de LH proporciona al óvulo que está madurando el impulso final que necesita para que finalice el proceso de maduración y sea liberado del folículo. Este proceso se conoce como “ovulación”. Muchas mujeres creen que ovulan el día 14, pero no siempre es así. El día de ovulación variará en función de la duración del ciclo. Algunas mujeres sienten un dolor agudo cuando ovulan, pero muchas no sienten nada y no experimentan ningún otro síntoma que les indique que están ovulando.


Después de la ovulación

Después de liberarse, el óvulo (u ovocito)se desplaza por la trompa de Falopio hacia la matriz. El óvulo puede vivir hasta 24 horas. La supervivencia del esperma es más variable, pero por lo general sobrevive entre 3 y 5 días; por lo tanto, los días previos a la ovulación y el día de la ovulación son los más fértiles (cuando tiene más probabilidades de quedarse embarazada). Después de producirse la ovulación, el folículo comienza a producir otra hormona: la progesterona.

La progesterona trabaja para continuar formando el recubrimiento de la matriz con el fin de prepararla para recibir un óvulo fecundado. Mientras tanto, el folículo vacío comienza a contraerse, pero continúa produciendo progesterona y también comienza a producir estrógeno. Es posible que experimente síntomas de tensión premenstrual (TPM), como sensibilidad en los senos, hinchazón, letargo, depresión e irritabilidad durante esta fase.


Preparación para el período siguiente...

Si el óvulo no se ha fecundado cuando el folículo vacío se contrae, los niveles de estrógeno y de progesterona disminuyen porque estas hormonas ya no son necesarias. Sin los elevados niveles hormonales que ayudan a mantenerlo, el grueso recubrimiento de la matriz que se ha formado comienza a romperse y el cuerpo lo expulsa. Es el comienzo del período y el principio del ciclo siguiente.


... o para el embarazo

Si el óvulo ha sido fecundado, es posible que se implante con éxito en el recubrimiento de la matriz. Este paso suele producirse alrededor de una semana después de la fecundación.

En el momento en que el óvulo fecundado se implanta, el cuerpo comienza a producir la hormona del embarazo, la gonadotropina coriónica humana (hCG), que mantendrá activo el folículo vacío. Este continuará produciendo estrógeno y progesterona para evitar que el recubrimiento de la matriz se desprenda, hasta que la placenta (que contiene todos los nutrientes que el embrión necesita) esté lo suficientemente madura para mantener el embarazo.

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lunes, 3 de mayo de 2010

¡¡¡Este día de las Madres regala Vestigios y ayúdame a ayudar!!!


Hola, buen inicio de semana. Espero que hayas recibido mi más reciente artículo sobre los 50 años de la píldora anticonceptiva entre nosotros. Entra a Informando y Formando para que lo puedas leer y comentar.

Por otro lado te recuerdo que este mes de mayo, Sanborns me está ayudando a ayudar a la Fundación Mazahua con la venta de mi libro "Vestigios. Comentarios de la Vida", da click en el título y podrás acceder a la tienda virtual para que lo adquieras. Es un buen regalo para tu mamá o tu esposa, hasta para una hija o hijo adolescente. Son cinco temas que les van a fascinar, compuestos por pequeños artículos que recuerdan el diario vivir y hacen reflexionar sobre la muerte, la familia, la pareja, las mujeres, la pobreza y en general sobre las cosas de la vida que muchas veces dejamos pasar desapercibidas. Lo comencé a escribir a los 23 años, tiene temas profundos pero fáciles de digerir y llenos de sentimiento. Recomiéndalo, cómpralo y regálalo, te lo voy a agradecer mucho.

El viernes en el 1030AM, en Radio Centro a las 4pm estaré una vez más en el programa "Edificando la Familia Mexicana". Esta vez entrevistaré a la Fundación ANSPAC para que nos hable de su valiosa labor altruista que realiza con las mujeres. Espero que nos escuchemos.

Te mando un saludo y nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Alejandra Diener

sábado, 1 de mayo de 2010

Pequeña y poderosa; la píldora anticonceptiva a cincuenta años de su creación


Resulta que este 2010 es el cincuenta aniversario de algo tan pequeño, pero a su vez, tan poderoso y controversial que es la píldora anticonceptiva. Hace cincuenta años, descubierta por error, la pastilla más famosa del mundo hoy en día, era aprobada por la Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés). 100 millones de mujeres en promedio comienzan su día ingiriéndola diariamente. Una pastilla que originalmente fue creada por un especialista en infertilidad de la Universidad de Harvard, llamado John Rock, quien buscaba ayudar a las mujeres que no podían concebir a que lograran un embarazo, utilizando progesterona para inhibir la ovulación por un periodo de cuatro meses, y después retirarla de la mujer tratada buscando obtener un efecto de rebote, logrando así que la paciente quedara embarazada. Resultados que sí obtuvo con éxito. Utilizando hormonas para prevenir un embarazo, irónicamente ayudaban, posteriormente que se lograra uno.

Esto le dio una gran idea a aquellas mujeres de principios del siglo veinte, que culpaban a los hombres por dejar embarazadas a sus esposas en innumerables ocasiones. Tal es el caso de Margaret Sanger, hija de un matrimonio católico del Estado de Nueva York que procreó dieciocho hijos. Esta mujer recriminó a su padre por haber causado la muerte de su madre a los 50 años de edad al haberla preñado tantas veces. Y es aquí donde esta mujer comenzó una lucha incansable por lograr que las mujeres pudieran evadir a toda costa un embarazo, sin la ayuda de sus maridos y en ocasiones sin que ellos mismos lo supieran. Sanger junto con una feminista adinerada y bióloga del Massachusetts Institute of Technology, llamada Katherine Dexter McCormick, fundaron la Planned Parenthood Federation of America. Una clínica que hoy en día sigue existiendo y que tiene una fuerza a nivel mundial impresionante promoviendo el control de la natalidad de una forma desvirtuada, desinformando a las mujeres, haciéndolas creer que la píldora, entre otros métodos, son la respuesta a su libertad. (Ver video link http://www.youtube.com/watch?v=L-ycxQ_HUhs)

En la actualidad, derivado de todo lo anterior, es bien sabido que sino es que en todos los consultorios ginecológicos, en la mayoría de ellos, cuando una mujer llega a su consulta de rutina, una de las primeras preguntas que se le hacen en la entrevista es “¿qué método anticonceptivo toma usted para prevenir un embarazo?”, pregunta que me hace pensar en lo torcido que está el ser humano ante la idea de fertilidad, es decir, resulta que la píldora anticonceptiva es el primer medicamento de la historia que fue creado para prescribírselo a personas que no están enfermas. En pocas palabras, y hablando las cosas como son, la fertilidad está considerada una “enfermedad”. Ser fértil, incomoda. Los niños estorban. La naturaleza indiscutible de la creación de la vida, contraría.

Peor aún, nos han hecho pensar a las mujeres que controlando nuestra fertilidad con un medicamente, vamos a ser libres. ¿Libres? O víctimas de un negocio millonario que comienza su segunda mitad de siglo. A saber; las farmacéuticas se benefician con millones de dólares, la industria del aborto también, las clínicas de fertilización asistida, también. Es decir, es un negocio redondo. Además de que, si no estás informada estás abortando, así es, la píldora anticonceptiva, no solamente actúa como anticonceptivo, es microabortiva (Physicians Desk Reference 1996). Cambiando el revestimiento del útero de la mujer, lo cual impide el desarrollo normal de lo que nutre la vida del recién concebido en el útero de la madre. De manera más específica, mencionaré paso a paso lo que sucede después de haber tenido coito y que se haya fecundado el óvulo con el esperma, es decir, se haya creado un ser humano. La fertilización empieza en alguna de las trompas, y el cigoto comienza su recorrido para intentar implantarse en el útero, pero no puede puesto que no hay endometrio para dicha implantación, ya que los productos químicos han impedido que se formen los nutrientes necesarios para que la vida se dé y es cuando el bebé es expulsado por un sangrado vaginal; es abortado. Aquí seguramente surgirán los dimes y diretes, de que si hay vida o no en el momento de la concepción, de que si es humano o no, etcétera. Yo sólo sé que óvulo fecundado, individuo, persona, humano, creado.

En fin, y así sucede con el dispositivo intrauterino, con las inyecciones Depo-Provera, el Norplant y demás métodos que nos han vendido desde hace cincuenta años a las mujeres como si estuviéramos enfermas, para controlar embarazos, que visiblemente se pueden regular de manera natural y efectiva. Pero claro, vivimos una época en que es mejor lo fácil que lo complicado, preferimos lo relativamente ético a lo que es ético. Cada quién tiene su propia manera de pensar y es ahí donde olvidamos que en realidad la libertad se la estamos dando a los hombres al convertirnos en objetos sexuales que no sirven para más que para tener sexo, y olvidamos la importancia de la comunicación marital. Asimismo, olvidamos la importancia de nuestro cuerpo, de nuestra salud, porque al consumir estos medicamentes dañamos poco a poco nuestro sistema reproductor, que cuando llega el momento de querer embarazarnos, ¡Oh sorpresa! Ya no podemos porque fuimos deteriorando nuestro útero con tanto fármaco que el bebé no se puede implantar. Entonces, recurrimos a la ayuda de nuestro ginecólogo para que nos recete más medicamentos ahora para poder concebir, medicamentos que tienen otras repercusiones que en esta ocasión no nos ocupan, pero que es de suma importancia informarse de qué tratan para saber decidir sabiamente.

A cincuenta años de la creación de este medicamento para personas sanas, me pregunto ¿En realidad nos ha beneficiado como sociedad la píldora anticonceptiva? ¿Es verdad que la mujer ahora es dueña de su tiempo, de su fertilidad? ¿A caso los matrimonios se han visto beneficiados con este anticonceptivo?

Preguntas infinitas que se mencionan a menudo en todos los ámbitos sociales. Preguntas válidas que nos hacen pensar si en realidad es una buena opción ingerirla, promoverla y aplaudirla.

A partir de la irrupción de este medicamento, se pronosticaba un aumento en la infidelidad dentro de los matrimonios, asimismo, se auguraba que la tasa abortiva sería mayor. De igual forma se proyectó que el anticonceptivo promovería un libertinaje desmedido y que las adolescentes comenzarían a edades muy tempranas su actividad sexual. Hecho que también ha permitido que haya más embarazos no deseados, por más contradictorio que esto pueda sonar, puesto que las adolescentes al no tener ese sentido de la responsabilidad todavía bien desarrollado, olvidan tomar con regularidad la pastilla de la infertilidad, provocando que ésta falle.

La píldora anticonceptiva cumple cincuenta años en el mercado, y cada vez hay más modernas, más cómodas, más evolucionadas y fáciles de tomar. Aquello que los “conservadores” o los que se oponen a la pastilla premeditaron, pareciera ser que tenían una bola de cristal que les decía lo que sucedería. Hoy damos cuenta que tenían razón y que muy posiblemente la situación empeore mientras las mujeres no se percaten de que son ellas las valiosas en cuanto a la procreación y son ellas las que pueden tener el control sobre su fertilidad de una manera mucho menos dañina que la píldora anticonceptiva.

La contracepción liberó al hombre de su responsabilidad en una relación y le abrió el camino a continuar con la promiscuidad sin tener que preocuparse por dejar embarazadas a sus aventuras.

Estos cincuenta años de avances tecnológicos, estoy segura, no solamente han servido como innovación, sino que también han servido para que la persona avance humanamente, para que se valore con su dignidad, percatándose de cuán valioso es el matrimonio, la fecundidad y sobre todo la fidelidad.

Recordemos que la píldora sirve para evitar un embarazo, pero cuando queramos embarazarnos, ¿Estamos seguras que podremos? ¿Estamos completamente certeras que no estamos dañando nuestro sistema reproductor mientras queramos postergar nuestra fertilidad? ¿Estamos seguras de que no se concibió una nueva vida que estamos abortando? Finalmente yo me pregunto ¿Estamos cocientes de que si nos conocemos podemos aplazar nuestra fecundidad de una forma sana y natural?

Investigar e informarnos es lo que debemos de hacer antes de continuar con todo lo que los demás dicen y hacen. (http://www.persona.com.mx/ método de planificación familiar natural)

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.