¿Quién es Alejandra Diener?

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*Madre y esposa *Escritora *Lic. en Economía y Mtra. en Ciencias de la Familia *Orientadora Familiar *Productora y conductora de Informando y Formando Radio y Neurona Digital Radio www.ndradio.fm www.informandoyformando.org contacto@informandoyformando.org

Bienvenida

Hola querido bloggero, gracias por entrar a este espacio que como su nombre lo dice, busca Informar y Formar a las personas que lo visiten. La idea de este proyecto es hablar con la verdad, promover valores y hacer conciencia ante la inconsciencia que pareciera vive nuestro mundo actual.

Es preciso que interactuemos para poder hacer un foro de información veraz. Te invito a que participes, si tienes propuestas que tengan el mismo propósito, serán bienvenidas puesto que si sumamos haremos la diferencia en realidad.

La familia, la educación de los hijos, el matrimonio como prioridad para que lo demás funcione de manera íntegra. La honestidad, una búsqueda de la generosidad imprescindible para poder actuar sin egoísmo, padecimiento de la humanidad que ocasiona tanta iniquidad, la moralidad esencial para la justicia imparcial. Todo esto y más son temas que busco explotar en este espacio virtual para enriquecer a sus lectores.

Asimismo, Informando y Formando quiere abrir los ojos de los cibernáutas para que no se dejen influir por la cultura de la muerte. La defensa de la vida, el respeto a la naturaleza, la importancia de la feminidad y de la complementariedad entre hombres y mujeres es preciso que se refrende para que la sociedad vuelva a encaminarse por el sendero de la ética.

Finalmente con el apoyo de videos, comunicados que se reciben de manera constante y artículos que esbozo para hacer digeribles los temas complicados, son las herramientas que constantemente podrás encontrar aquí.

Gracias por seguirme, me comprometes a hacer la diferencia.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Alejandra Diener

****Escucha Informando y Formando Radio todos los lunes 9pm hora de México DF y si no puedes en vivo por aquí podrás escucharlo todos los días en PODCASTS.****


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viernes, 4 de marzo de 2011

"Dios paró mis piernas y puso a caminar mi alma"

Pronto entrevistaré a Mariana Barragán en "Edificando la Familia Mexicana" y para "Informando y Formando". Me acompañará a transmitir su mensaje a mis alumnas...espérala es una luz en el camino de este túnel que pareciera no tener final.

sábado, 15 de enero de 2011

Pato o águila tu decides...

Este escrito me llegó como muchas cadenas electrónicas a mi cuenta, y en lugar de borrarlo como suelo hacer, siendo que venía de una persona que muy pocas veces me manda este tipo de correos, me detuve a leerlo. Me dije que era una gran leyenda que podía dejar mucho que cambiar a mis lectores en Informando y Formando, así es que en lugar de pasar el escrito a 20 de mis contactos para que "algo maravilloso" me suceda mañana a las 12pm, mejor lo postee aquí en mi blog para que muchos más lectores lo reflexionen y se percaten que está en ustedes hacer el cambio en su vida. Quejarnos por lo que sucede, huir ante la desventura, no nos hará ni mejores, ni remediará nuestros pesares, pero si nos quedamos y hacemos un cambio de actitud y la diferencia a nuestro al rededor, seremos como Willy que a continuación conocerán.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

<< Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.

Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.

Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable.” Rodrigo quedó impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!! Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo: “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco” - Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomaré la Cola dietética” - Pasándole su bebida, Willy le dijo: “Si desea usted algo para leer, tengo el Reforma, Esto, Novedades y Selecciones…” Al comenzar el viaje, Willy le pasó a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio” - Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenía el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él.

Luego le avisó cuál sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones. “Dime Willy, -le preguntó asombrado Rodrigo- ¿siempre has atendido a tus clientes así?” - Willy sonrió a través del espejo retrovisor: “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas.

"Un día escuché en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal. Él acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: "Deja de quejarte. Sé diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo” y agregó Willy “Esto me llegó aquí, en medio de los ojos”, y exclamó: “Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Miré alrededor a los otros taxis y sus choferes… los taxis estaban sucios, los choferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.

“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo. “Si, seguro que si”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila dupliqué mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal. Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería. Willy el taxista, tomó una diferente alternativa: El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas. No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un servidor publico,"político", ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?

Recuerda: ES TÚ DECISIÓN Y CADA VEZ TIENES MENOS TIEMPO PARA TOMARLA.>>



lunes, 3 de enero de 2011

Tres ingredientes para un gran propósito de año nuevo

Comenzamos la primer semana laboral del 2011, es el primer lunes, de la segunda década del tercer milenio. Una semana que todo el mundo, o por lo menos la mayoría, empieza con empeño, con ganas de mejorar, con el entusiasmo de cumplir los propósitos de año nuevo. Sin embargo, según encuestas realizadas en diferentes medios, cuatro de cada cinco personas no los cumple. ¡Nadie cumple sus propósitos de año nuevo! ¡Qué pena y qué tristeza! Estos datos nos dejan pensar que en realidad las personas no nos preparamos desde adentro para ser mejores. Así de crudo y así de real. Por ello, aún estando a tiempo, me dispuse a redactar este artículo con el firme propósito de ayudar a que se cumplan nuestras resoluciones para este año que apenas comienza y evitar lamentarnos cuando demos cuenta de que el año se volvió a ir.


Será sencillo y conciso, me basaré en tres ingredientes básicos que debemos de realizar para poder llevar a cabo nuestros propósitos de año nuevo:





1) PREPARACIÓN

No podemos proponernos algo sin prepararnos con anticipación, es decir, no podemos querer lograr algo de dientes para afuera. Tenemos que hacerlo con anticipación, con organización. Lo mejor es escribirlo en papel, tenerlo en un lugar visible y leerlo a diario, tenerlo como meta, como un anhelo que lograr. Si lo hacemos con tiempo, lo estaremos meditando y nos haremos a la idea de que aquel propósito lo queremos alcanzar, la razón por la cual lo queremos y lo que nos llevará al segundo ingrediente, saber si será factible.

2) REALIZABLE

Una vez que nos preparamos, lo meditamos y pensamos lo que queremos lograr descubriremos si ese propósito que queremos lograr para el nuevo año será cumplible, si es real. Es importantísimo proponernos algo que sí se pueda llevar a cabo. No podemos inventarnos cosas que solamente quedarán en eso, inventos. Y para ello es muy deseable ser honestos con uno mismo y tener los pies en la tierra para lograrlo. Al momento de determinar si lo que queremos lograr será un propósito cumplible, tenemos que hacer un programa que nos ayude a alcanzarlo. Porque haberlo meditado y aceptado que es realizable no es suficiente, ahora tenemos que tener un proyecto, lo que nos lleva al tercer ingrediente.

3) PLAN DE ACCIÓN

Tener visión es un don que todo ser humano tiene, algunos con mayor precisión que otros, pero todos tenemos la capacidad de proyectar a futuro, de poder imaginarnos cómo alcanzar metas, y lograr propósitos con la visión de mejorar. Para facilitarnos este don, para poder lograr tener una visión más atinada, es preciso hacer un plan de acción. Así como en la preparación, es recomendable que escribamos lo que queremos proponernos, el plan se debe igualmente de redactar para poder tenerlo claro, comprenderlo y llevarlo a cabo. Si lo tenemos en un lugar que cada mañana frecuentemos, como el vestidor, el baño, nuestro desayunador, en la cocina, o en la oficina lo tendremos frente a nosotros y sabremos en qué etapa nos encontramos. En este plan de acción hay que poner el tiempo que pensamos tardarnos, los pasos que hay que ir logrando y cuándo debe cada uno de estos pasos lograrse. Un plan tal cual, con temporización, y así sabremos si estamos logrando o no nuestro propósito de año nuevo.

Estos tres pasos, en resumen son una buena herramienta para no caer en la estadística de los que no cumplen sus resoluciones del nuevo año, pero lo más difícil viene ahora, así es, no está en redactar, preparar y planear, sino que está en aceptar. En aceptarnos a nosotros mismos. Porque no podemos proponernos algo como ser “mejor persona” “bajar de peso” “ser menos enojona” “ser más cariñoso” etcétera, si no nos conocemos y aceptamos. Pero mucho ojo, hay que aceptarnos con HUMILDAD. Ya que todos conocemos gente que dice: “Así soy, y así que me acepten” esto claramente es un acto de soberbia que rompe con toda humildad deseable.

En este sentido, aceptarnos ya es un acto heroico ya que es difícil, pero es importante que nuestros propósitos sean interiores, que no se queden en el plano exterior. No debemos pensar solamente en lo físico; dejar de fumar, de tomar refresco, de beber alcohol, tener una dieta que me ayude a bajar X kilos, etcétera. Propósitos que no están mal, pero se quedan en lo superficial, lo que queremos es interiorizarnos y subir de peldaños en nuestra perfectibilidad. ¿¡Qué qué?! Sí, somos personas humanas, ontológiamente valiosas y como tal imperfectas, que dentro de la libertad que tenemos debemos querer alcanzar la perfección. No podemos permanecer en la comodidad, no debemos de ser reactivos sino proactivos, es decir, debemos de anticiparnos a los hechos y no esperar a que las cosas salgan mal para comenzar a actuar.

Por ello, aceptarnos con humildad de primer instancia es muy bueno, luego proponernos cambiar de actitud ante lo que sabemos que no es correcto tener en nuestro interior y por último emplear los tres ingredientes para lograr llevar a cabo nuestro propósito de año nuevo que lo que debe de buscar es lograr un verdadero cambio en nuestro interior y de ahí por añadidura, nuestro exterior mejorará. Se los aseguro que así es como se logran los propósitos, ahora lo difícil es sentarse a meditar y a preparar, para lo que necesitamos el ingrediente por antonomasia, requerimos de un impulso espiritual. No podemos solos lograr todo lo que anhelamos, si no tenemos a Dios en nuestra vida, si no le pedimos ayuda para alcanzar nuestras metas y ser mejores, créanme que sin El por más que nosotros queramos no podremos.

Les deseo de todo corazón que sus propósitos se lleven a cabo este 2011 y que no olviden lo importante que es tener una vida espiritual. No podemos negar que por esencia somos cuerpo y espíritu, y así como al cuerpo lo nutrimos con comida, al espíritu lo debemos de alimentar con lo sobrenatural. Espero estos consejos les sirvan y mientras yo pueda, mi propósito es seguir Informando y Formando para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

domingo, 2 de enero de 2011

Me caí del mundo y no sé cómo se entra....

***Comienza el año y con él una nueva oportunidad para continuar. El año pasado así como trajo cosas buenas y malas, también nos regaló un año más de vida, hecho que no muchos le dan importancia, sino que prefieren quejarse, o lamentarse de sus desventuras. Otros simplemente piensan que todo lo merecen y ni cuenta se dan del milagro de la vida. Sea una cosa u otra, es maravilloso sabernos nuevamente aquí en el 2011 con retos por venir, con metas por cumplir y con propósitos por lograr. Todo con la esperanza de hacer la gran diferencia alrededor, de mejorar y ser una persona que viva de manera enaltecida. Y para ello, comenzando este año, me llegó un gran regalo, este obsequio lo comparto con ustedes para que piensen en las palabras tan ciertas que se pronuncian en este escrito. Mediten y mejoren lo posible. Un abrazo fuerte y por aquí, mientras Dios me dé vida, seguiré Informando y Formando, para no quedarnos atrás y ver hacia delante.*** (Agradecimiento a Mark Padilla @Institno_Mx por el escrito que envió)

Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
(Para mayores de 30)

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

Eduardo Galeano