¿Quién es Alejandra Diener?

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*Madre y esposa *Escritora *Lic. en Economía y Mtra. en Ciencias de la Familia *Orientadora Familiar *Productora y conductora de Informando y Formando Radio y Neurona Digital Radio www.ndradio.fm www.informandoyformando.org contacto@informandoyformando.org

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Hola querido bloggero, gracias por entrar a este espacio que como su nombre lo dice, busca Informar y Formar a las personas que lo visiten. La idea de este proyecto es hablar con la verdad, promover valores y hacer conciencia ante la inconsciencia que pareciera vive nuestro mundo actual.

Es preciso que interactuemos para poder hacer un foro de información veraz. Te invito a que participes, si tienes propuestas que tengan el mismo propósito, serán bienvenidas puesto que si sumamos haremos la diferencia en realidad.

La familia, la educación de los hijos, el matrimonio como prioridad para que lo demás funcione de manera íntegra. La honestidad, una búsqueda de la generosidad imprescindible para poder actuar sin egoísmo, padecimiento de la humanidad que ocasiona tanta iniquidad, la moralidad esencial para la justicia imparcial. Todo esto y más son temas que busco explotar en este espacio virtual para enriquecer a sus lectores.

Asimismo, Informando y Formando quiere abrir los ojos de los cibernáutas para que no se dejen influir por la cultura de la muerte. La defensa de la vida, el respeto a la naturaleza, la importancia de la feminidad y de la complementariedad entre hombres y mujeres es preciso que se refrende para que la sociedad vuelva a encaminarse por el sendero de la ética.

Finalmente con el apoyo de videos, comunicados que se reciben de manera constante y artículos que esbozo para hacer digeribles los temas complicados, son las herramientas que constantemente podrás encontrar aquí.

Gracias por seguirme, me comprometes a hacer la diferencia.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Alejandra Diener

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martes, 17 de mayo de 2011

Mecanismos de defensa que “justifican” un aborto


Hace unos meses, reflexionando sobre el tema del aborto y consciente del creciente problema que existe debido a la corriente liberal radical que hace pensar a las personas, en especial a las mujeres, que mientras ellas estén bien no importa si matan a su propio hijo, aventé al aire en las redes sociales un pregunta: ¿Quién ha abortado, está tranquila con su decisión y lo volvería a hacer? Muchas personas enseguida respondían que nadie se atrevería a responderme, pero pasadas unas horas de pronto a mi correo personal llegó un mensaje directo que decía: “Yo conozco a una” – Y fue entonces que volví a preguntar si esta persona quería ser entrevistada por mí y así poder sacarlo a la luz.

Antes de continuar, debo aclarar, que así como existen muchas mujeres que tras haber abortado se arrepienten y lo sacan a la luz queriendo compensar el daño transmitiendo un mensaje que evite a otras mujeres hacerlo, también pensé que si el aborto es una bandera del radicalismo liberal que muchos gobiernos adoptan como medidas de control de población, entonces debía haber alguna mujer que estuviera tranquila con su decisión y por ello querría yo conocerla. Entrevistarla y descubrir si en realidad estaba tranquila con su elección.

Entonces, continuando con el mensaje privado que llegó a mi bandeja tuitera, esta persona respondió nuevamente que sí estaba dispuesta a sacarla a la luz y que sí quería que la entrevistaran. En este sentido, pedí el número de teléfono o algún dato que me acercara a ella. Enseguida respondió y me dio el número de un celular, pero no sólo eso sino que me dijo: “Soy yo”. Fría me quedé, pero de inmediato marqué a su celular y efectivamente era ella, a quien a la semana siguiente cité en mi oficina para que se llevara a cabo la entrevista.

Antes de comenzar, me pidió que no quería que saliera su nombre y que el video que le tomaría prefería que saliera de anonimato. A lo cual accedí por respeto, pero comencé a darme cuenta que haber abortado no la tenía del todo tranquila como me lo había expresado. La entrevista fue muy amigable, una mujer muy agradable, no obstante me impresionó su frialdad al responder ante mis preguntas.

Entrevista: Mujer 38 años de edad, casada en proceso de separación con licenciatura, profesionista.

Tenía un novio que actualmente es su marido y del cual ahora se está separando. Llevaban dos años con el noviazgo, no se habían casado, ella tenía 26 años, un descuido y quedó embarazada. No vivían juntos, pero sin embargo tenían relaciones sexuales recurrentemente y tenían un plan de casarse dentro de un año y antes de que comenzaran a planear la boda es cuando se entera de que está esperando un bebé. En sus palabras: “Yo me quería morir” puesto que argumenta que siempre ha tenido muchas cuestiones laborales, profesionales. Dice que tenía y tiene muchas metas que cumplir y para ella “tener un hijo iba a ser la peor desgracia que le podía ocurrir”.

Actualmente tiene dos hijos y argumenta que los adora y se considera una buena mamá, dice que está mucho con sus hijos y que les fomenta los valores y las cosas positivas. Ella nunca les ha dicho que abortó.

¿Abortar fue lo correcto?

Pregunté que si ella estaba tan segura de que abortar estaba bien y que si lo volvería a hacer en las mismas circunstancias, por qué no decirles a sus hijos si es que está segura que hizo bien. Respondió que no quiere herirlos, que no quiere que le hagan preguntas que los vaya a lastimar. Pero insistí y pregunté que si pensaba contarles alguna vez, a lo cual respondió no saberlo. Pero insistí que finalmente ese bebé abortado era hermano de ellos y me contestó que a lo mejor sí les contaría. Con frescura y tranquilidad, como si habláramos de cambiar a los hijos de escuela, o de qué vacaciones elegirían próximamente.

Éticamente, cuando tenemos alternativa, hay que tomarla ante un hecho. Sobre todo un hecho como es la vida misma, y es por ello que le cuestioné si en esos años en que se embarazó sin haberlo planeado, habían tenido alternativa. Respondió con duda, puesto que no comprendió a mi pregunta de primera instancia, pero se percató que hablaba yo de poder dar a ese bebé en adopción en lugar de matarlo. Y es entonces cuando dijo que no se planteó nunca dar en adopción a ese bebé, dijo que jamás lo habría hecho. Que mejor abortar a dar en adopción a su hijo.

¿Preferiste matarlo a darlo en adopción?

Volví a preguntar, porque no me quedaba claro que evidentemente una alternativa tuvo, una alternativa mucho más humana y le dije tal cual, crudamente, pero sin rodeos. Respondió: “Pues sí porque para mí en ese momento no era una persona”. Para ella no era una persona, lo que la eximió de la responsabilidad de cargar con un asesinato, lo que la exime actualmente a sus 38 años, porque ella consideraba que eran “celulitas”.

Decidir libremente sin información completa

No obstante, ella nunca quiso ver el ultrasonido, ni escuchar el corazón “ni ese rollo”, porque no se quería involucrar y no quería que le causara un “rollo así más fuerte”. Ella defiende su postura como que lo vio como una decisión que para ella era importante. Ella no quiso saber razones, ni más información al respecto, ella pensaba en su decisión sin importar otras circunstancias. Y me repitió lo que ella se dijo en aquel entonces: “Yo no quiero tener un hijo, entonces no lo tengo”.

El lugar del aborto

Video. (El video me pidió que lo quitara de este artículo puesto que lo meditó y consideró que sería dañino en caso de que sus hijos lo llegaran a ver, aún cuando solamente se escucha su voz. Por lo que me pidió dejarla en el anonimato, petición que respeto de manera profesional.)

Llegó a una clínica en donde, dice, se veía normal y agregó describiendo el lugar “Era el consultorio de un ginecólogo, recomendado por mi ginecólogo porque mi médico me dijo que él no hacía ese tipo de procedimientos.” Entonces primero tuvo una entrevista con el doctor, ella supuso que era de rutina para saber la razón por la cual la mujer quiere abortar. Ella le dijo que estaba “cien por ciento segura” y el médico le sacó un libro y le enseñó una foto y le dijo “Tu bebé está así” y entonces dice ella que vio una foto de una mórula de células. Para este momento, en palabras de mi entrevistada, dice haber tenido entre cuatro o cinco semanas de gestación. El médico la persuadió y le advirtió que “si quería hacerlo tenía que ser ya, porque mientras más grande era más arriesgado y además que él no practicaba abortos después de tres meses o algo así de gestación”. Acordaron un día a cierta hora y llegado el momento de la cita fue con su pareja y la intervención duró cinco minutos, agregó que el aborto fue por aspiración. Ella pagó alrededor de 5000 pesos en el año 2000. Describió que la pusieron en una plancha, la anestesiaron completamente y dice que no le tomaron un ultrasonido y que no se lo propusieron.

Después del aborto

Se casaron un año después de haber abortado “súper bien, una boda increíble” menciona mi entrevistada. Pero agrega sin que le hubiera preguntado, de la nada dice “Yo nunca, ni cuando salí del consultorio, ni hoy ni nada en medio me he arrepentido de mi decisión. Lo volvería a hacer.” Y agrega para rematar con la crudeza de la entrevista “Lo volvería a hacer. Es la mejor decisión que he tomado en mi vida”. Y aquí me sacude aún más de lo que me encontraba ya cuando dice que ella “no quería tener un hijo, es más no quería tener hijos”, sin embargo es madre de dos criaturas. “Ni uno ni ninguno” así continuó e incluyó un “ni modo”. Continuó con la historia después del aborto repitiendo que se casaron al año siguiente de su aborto, y con una cara de horror me dice que quedó embarazada a los tres meses de la boda. Y ella me comenta que dijo: “¡En la madre!” - Y agregó: “¡Que no quiero!” – y contempló la idea de volver a abortar. Pero confiesa que “la verdad me dio miedo” – No miedo por el bebé, sino que miedo de que le pasara algo a ella físicamente. Dijo haber tenido mucha suerte la vez anterior, entonces mejor dijo que otra vez “ya no”. En este sentido, afirma que el médico sí le platicó los riesgos físicos de un aborto. No así lo que en realidad tenía en su vientre, pero sí supo las consecuencias que podía tener por abortar. Eso la asustó por lo que decidió no volver a abortar a su segundo bebé, que en esta ocasión había sido concebido dentro del matrimonio pero que no era planeado y por lo visto, no estaba bienvenido.

Ahora quería yo saber qué riesgos le había platicado el médico que tendría por abortar, para ver si en esta ocasión el médico hablaba con la verdad. Ella dijo que las consecuencias eran “algunas perforaciones en el útero, infecciones graves, hemorragias” - y agregó que el médico le aseguró que el Método de Aspiración era de los menos agresivos, “porque no hay objetos punzocortantes.”

Decidir sobre la vida de otra persona

¿Estás de acuerdo en que puedes decidir sobre la vida de otra persona? Ella me respondió que en ese terreno sí. Pregunté que qué lo hace diferente al terreno de un niño de cuatro años, a lo que respondió; que es “un ser formado que ya conoces, que interactúa contigo y que ya está en el mundo”. “Mientras no está en el mundo tú tienes que escoger qué es lo que quieres para ti”. Y argumentando dijo que si te va a fastidiar económicamente, o tú lo vas a fastidiar económicamente, pues mejor no lo tengas. En este momento incluyó el tema de la pobreza y me argumentó que para qué queremos “una mujer de las que venden chicles en la calle con 20 hijos.” La interrumpí y le dije que mejor por qué no se dejan de acostar 20 veces con 20 hombres diferentes si no están dispuestos a asumir las consecuencias. Mi entrevistada respondió que esas personas no saben cómo controlarse. Pero ciertamente dije que así como se invierte mucho dinero en promover el aborto y la anticoncepción y preservativos, podríamos invertir en promover que es posible que las personas sean fieles, que se pueden abstener y que puede haber un complemento con quien formar una familia.

Aceptó que es posible, pero que si no lo has hecho entonces que lo siguiente lo hagas bien, que decidas por ti. Finalizando la entrevista esta persona me explicó que ella está de acuerdo en que seamos egoístas como seres humanos, que la vida parece que dice que debemos de ser complacientes y en eso ella no concuerda.

El hijo mayor que tiene, nació un año después del que abortó, y para concluir le pregunté que si ya tenía todo lo que había anhelado cuando abortó para poder tener a su bebé. Y dijo que NO, que nunca tienes todo, pero que las decisiones las tomas según las circunstancias que estés viviendo. Relativismo absoluto que describe al ser humano de nuestra era.

Reflexiones y conclusiones

Hechos que demuestran que hay una persona humana desde la concepción

ORGANISMO NUEVO, se trata de un ser nuevo biológicamente único e irrepetible.

ORGANISMO HUMANO, por el número de cromosomas pertenece a la especie humana.

ORGANISMO PROGRAMADO, tiene proyectos y programas nuevos que nunca antes habían existido, con características ya determinadas como el color de los ojos, estatura, etcétera, hasta el tipo de enfermedades genéticas a las que estará sujeto.

Cabe mencionar que el GENOMA con su DNA es el centro organizador que hace que se vayan dando las demás fases del desarrollo.

La falta de información y la liberación radical que nos invade actualmente hace creer a las personas que mientras ellas estén bien, lo demás no importa. Al grado de que una madre asesine a su propio hijo por conveniencia. Sin embargo los mecanismos de defensa, no en vano incluidos de manera natural en nuestra psique nos señalan cuando en realidad queremos defender una decisión que sabemos en nuestro inconsciente que estuvo equivocada.

Los mecanismos de defensa son cuatro:

1. Racionalización: “No estaba lista para tener un hijo en esas circunstancias”

2. Represión: “Yo hice lo correcto”

3. Compensación: “Quiero remediar el daño”

4. Reacción contraria: Persuadir a que se siga abortando para no sentirse culpable.

Claramente en esta entrevista podemos dar cuenta de que la mujer cae en el de represión y racionalización, y al haber querido otorgármela era para justificarse aún más, pero al ya no permitirme mostrar videos de la misma ni su nombre, la llevan a un posible arrepentimiento por lo que quiere cuidar su anonimato. No del todo se siente bien con su decisión, hecho que entiendo porque como dijo la Madre Teresa de Calcuta: “El más grande destructor de la Paz es el aborto porque, si una madre puede matar a su propio hijo ¿qué nos queda a nosotros, matarte a ti y tú a mí? No nos queda más que eso.”

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

viernes, 1 de abril de 2011

Mariana Barragán; testimonio de vida 3/4

El hombre que le disparó no era un pordiosero, no era un vagabundo, era una persona que tenía "todo" lo material en la vida. Está preso y ha tenido contacto con Mariana. Escucha qué es lo que hizo ella con el hombre que le paró las piernas.

Dale click al título.

Mariana Barragán; testimonio de vida 2/4

Un accidente, una bala que aunque pareciera ser perdida, la vida ha demostrado que tenía destinatario. Un disparo que hizo cambiar la vida de una mujer que descubrió que su aborto era un asesinato. Una luz que iluminó su camino y la reivindicó por el camino de la verdad y la vida.

Dale click al título, esta es la segunda parte de la entrevista que le hice a Mariana Barragán.

Mariana Barragán; testimonio de vida 1/4

Mariana Barragán Linares es una mujer de 40 años que después de la muerte de su madre, se fue por la vida disipada; las drogas, el alcohol, sexo desordenado y hasta llegó a abortar. Pero la vida, Dios, tenía un plan para ella. Su vida cambió radicalmente después de un accidente y su vida cobró sentido.

Escucha la entrevista que le hice en Radio Centro. Dale click al título para escuchar la primera parte de cuatro.

sábado, 12 de marzo de 2011

En medio de un colapso demográfico, Japón aprueba la píldora ‘del día siguiente’

11/03/2011
Thaddeus Baklinski

TOKÍO, 11 de marzo 2011 (Notifam) – A la vez que Japón está sufriendo de un rápido colapso demográfico, el Ministerio de Salud del país ha aprobado la venta de la marca abortifaciente Norlevo, que consiste de un “anticonceptivo de emergencia”.

En un comunicado de prensa en inglés de la compañía de manufacturación en Japón, la Compañía Sosei Limitada (Sosei Company Limited), se anunció que, el pasado 23 de febrero, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón aprobó la solicitud de la compañía bio-farmacéutica para el desarrollo de la pastilla anticonceptiva de emergencia, convirtiéndose así en la primera píldora de esta naturaleza que estará disponible en Japón.

Sosei adquirió los derechos de distribución del producto de modo exclusivo, para los países de Japón y Australia, del Laboratorio HRA Pharma (Laboratoire HRA Pharma) en abril de 2001. Norlevo fue inicialmente lanzado en 1999, y su uso ha sido aprobado en cerca de 50 países.

Las píldoras serán introducidas al mercado en Japón por la Farmacéutica ASKA (ASKA Pharmaceutical Company Limited). Se anticipa que la misma lanzará el producto en el mercado a mediados de mayo de 2011.

La píldora, desarrollada y fabricada por la compañía europea, HRA Parma, señala en su sitio cibernético en inglés, que el ingrediente activo de la píldora, levonorgestrel, trabaja por medio “de varios mecanismos….tal como, con el impedimento de la ovulación, o la modificación del forro uterino. En cualquier caso, la anticoncepción de emergencia tiene efecto antes de la implantación del ovo cito en el útero”.

La frase, “la modificación del forro uterino” indica que, tal como sucede con otras drogas “anticonceptivas de emergencia”, uno de los mecanismos de la droga es la de asegurar que el vientre sea hostil al embrión fertilizado. Asegurando de este modo que a la nueva vida humana concebida se le imposibilite su implantación, y por tanto, habrá de morir.

La compañía distribuidora japonesa señala que la NorLevo debe de “ser tomada dentro de las 72 horas luego de que haya habido una relación sexual sin protección, o de un fallo anticonceptivo para evitar un embarazo no deseado”. A la vez que la HRA Phama alega que la droga tiene un 95% de efectividad si es ingerida dentro de las 24 horas, su efectividad decae en 85% si es ingerida dentro de las 48 horas, y en 58% si es ingerida dentro de las 72 horas.

La HRA Pharma comenta además en su sitio cibernético que los efectos adversos conocidos son los siguientes: “nausea y vómito, mareo, fatiga, dolor de cabeza, dolor en la parte baja del abdomen, sensibilidad en el seno, y desangramiento vaginal”.

Son numerosos los estudios que han vinculado las drogas anticonceptivas con una mayor incidencia de riesgos para la salud entre los usuarios. Un estudio publicado en inglés por la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra (New England Journal of Medicine) en los Estados Unidos de América señala que las mujeres que ingieren las píldoras que contienen el ingrediente de levonorgestrel tienen un 2.4% de probabilidad en sufrir de un ataque cardiaco, en comparación con las que no las ingieren.

En 2010, Japón tuvo un registro de 1.07 millones de nacimientos y 1.19 millones de muertes – el número más alto de muertes de 1947, cuando el Ministerio de Salud post-guerra comenzó a mantener dichos registros – lo cual presenta un cuadro de una pérdida neta poblacional.

Con la tasa de nacimientos muy por debajo del nivel de reemplazo necesario, y con un creciente aumento en la tasa de muertes, el índice demográfico del país ha mostrado un descenso de 123,000 en 2010, siendo el cuarto año consecutivo de un colapso demográfico.

En noviembre de 2010, la revista El economista (The Economist) comentó lo siguiente: “Japón va camino hacia una vórtice demográfica. Es la sociedad que más velozmente está envejeciendo sobre la Tierra, y el primer país grande en la historia que ha comenzado a disminuir rápidamente debido a causas naturales.”

Las causas que El economista llama “naturales”, incluyen el control artificial de la natalidad y el aborto, unido a una tendencia a casarse más tarde, o que los jóvenes del país permanezcan solteros.

Cobertura relacionada de Notifam:

Revista ‘Economist’ admite que baja tasa de fertilidad está destruyendo economía japonesa

Otros enlaces:

Un gran desafío para la economía de Japón: sus ancianos – Agence France-Presse/AFP

http://www.lifesitenews.com/news/in-midst-of-demographic-collapse-japan-approves-morning-after-pill

viernes, 4 de marzo de 2011

"Dios paró mis piernas y puso a caminar mi alma"

Pronto entrevistaré a Mariana Barragán en "Edificando la Familia Mexicana" y para "Informando y Formando". Me acompañará a transmitir su mensaje a mis alumnas...espérala es una luz en el camino de este túnel que pareciera no tener final.

lunes, 29 de noviembre de 2010

¿¿Una violación justifica un aborto??

¡¿Y pensabas que una violación es la justificación para abortar?! Piensa de nuevo y ve este testimonio de Lianna Rebolledo:





domingo, 17 de octubre de 2010

La Fertilización In Vitro: ¿En realidad un beneficio para toda la humanidad?


Los incentivos y las expectativas positivas entre los seres humanos siempre han sido alicientes a que la gente innove, mejore y prospere en cuanto a la persona humana se refiere. En este caso, de manera específica me centraré en el Premio Nobel. Premio que año con año se entrega desde que Alfred Bernhard Nobel (Estocolmo, 21 de octubre de 1833 – San Remo 10 de diciembre de 1896) a quien se le hace honor con el nombre, se sentía culpable por su responsabilidad como empresario enriquecido a través de una industria productora de dinamita, cuyo principal mercado era la minería, pero también la guerra. Hecho que pudo haber sido la motivación principal de su afamado testamento, quizás unida a la costumbre de la época de realizar acciones para hacer trascender su nombre al morir.

Culpabilidad que al saberse proveedor de material necesario para aniquilarse entre personas durante la guerra, lo hacía sentirse cómplice de tantas muertes. Lo que lo llevó a dejar el testamento mencionado, que a continuación cito:

“La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad. Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas de la siguiente manera: una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la física una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la química, una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la fisiología y la medicina; una parte a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la literatura, y una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz. Los premios para la física y la química serán otorgados por la Academia Sueca de las Ciencias, el de fisiología y medicina será concedido por el Instituto Karolinska de Estocolmo; el de literatura, por la Academia de Estocolmo, y el de los defensores de la paz, por un comité formado por cinco personas elegidas por el Storting (Parlamento) noruego. Es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no”.

En el testamento he subrayado lo más importante que ahí se estipula; que se otorgue dicho reconocimiento a quien “haya realizado el mayor beneficio a la humanidad” con su descubrimiento. Frase que me lleva a pensar en los premios entregados este año, y de manera particular al Premio Noble de Medicina, Robert Geoffrey Edwards (27 de septiembre de 1925, Manchester), quien es un fisiólogo pionero en la investigación en medicina reproductiva y fecundación In Vitro.

A mediados de los años 50 comenzó a investigar sobre la posibilidad de extraer un óvulo de una mujer, e implantárselo de nuevo tras fecundarlo en el laboratorio con espermatozoides de un donante. Junto al ginecólogo Patrick Steptoe llevó a cabo con éxito la primera concepción efectuada a través de una fecundación realizada fuera del cuerpo de la madre, lo que llevó al nacimiento del primer bebé probeta, Louise Brown, el 25 de julio de 1978. Sin embargo y a pesar de lo increíble que esto pueda sonar y de lo maravilloso que parece, se omiten muchos conceptos que son de suma importancia para poder cuestionar al Instituto Karolinska, quien decide a quién se le entrega el Nobel de medicina, su coherencia en cuanto al objetivo principal de la entrega del reconocimiento y su decisión de haberlo dado a dicho científico.

Un hecho irrebatible es que la fecundación In Vitro comporta muy frecuentemente la eliminación voluntaria de embriones, es decir, de seres humanos. Como si el embrión humano fuera un simple cúmulo de células que se usan, se seleccionan y se descartan. Cabe destacar que un tercio de las mujeres que recurren a la procreación artificial, llegan a tener un niño, sin embargo considerando la relación entre el número total de embriones producidos y el de los efectivamente nacidos, el número de embriones sacrificados es altísimo. Suceso que los especialistas aceptan como un precio que hay que pagar para conseguir resultados positivos. En pocas palabras queridos lectores, el fin justifica los medios.

Dichas técnicas de fecundación, como todo acto humano enjuiciable por la ética, han ocasionado que no solamente parejas con problemas de esterilidad recurran a ellas, sino que personas con el único objetivo de poder hacer una selección genética de sus hijos. Burdamente es como “ir al supermercado y elegir lo que más me convenga”.

La triste realidad, que a menudo es silenciada, como en muchos temas de la medicina y otros asuntos que producen intereses económicos, dichas técnicas de fertilización In Vitro, son deplorables puesto que con todas sus derivaciones que en este espacio ya no nos ocupan (recomiendo se investigue más al respecto) parecerían estar puestas al servicio de la vida, y que son practicadas no pocas veces con esta intención, pero en realidad dan pie a nuevos atentados contra la vida misma.

Es legítimo el deseo de un hijo, son una bendición, y es comprensible el sufrimiento de los cónyuges afligidos por el problema de la infertilidad. Sin embargo, ese deseo no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana hasta el punto de someterla a un dominio absoluto. El deseo de un hijo no puede justificar la “producción” del mismo, así como el deseo de no tener un hijo ya concebido no puede justificar su abandono o destrucción.

Entonces para concluir con el escrito que como todos, trata de abrir los ojos a cuanto lector se tope con este blog, mi pregunta ahora sería si en realidad el Sr. Nobel estaría de acuerdo con la entrega del premio de este 2010 al Dr. Edwards. Puesto que repitiendo el propósito principal del reconocimiento es con la idea de dárselo a quien haya hecho “el mayor beneficio a la humanidad”, a TODA la humanidad y no solo a una parte de ella. Hecho que me hace pensar en algunos investigadores, carentes de referencias éticas y conscientes de las potencialidades del progreso tecnológico, y que ceden la lógica de satisfacer lo que cada cual desea subjetivamente, así como a la fuerte presión económica propia del campo.

Finalmente, es preciso mencionar que frente a la instrumentalización del ser humano en el estado embrionario, hay que repetir que no hay diferencia en cuanto a la dignidad humana se refiere, entre el recién concebido, aún en el seno de la madre, y el niño o el joven o el hombre maduro o el anciano. No hace diferencia, porque en cada uno de ellos está un código genético único, irrepetible, ininterrumpido que hace pensar y cuestionar el criterio tomado para la elección del “ganador” al Noble de medicina de este 2010.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

jueves, 14 de octubre de 2010

Una historia que debe ser explicada y conocida: 50 años de la píldora anticonceptiva

Autor: Josep Maria Riera i Munné | Fuente: www.forumlibertas.com

Autorizada el 23 de abril de 1960, la píldora significa el cambio más radical en las actitudes culturales y morales de los hombres y mujeres respecto a la sexualidad, el matrimonio y la familia
Quizás nunca en la historia de la humanidad una cosa tan pequeña ha tenido consecuencias tan grandes. El 23 de abril de 1960 la píldora recibía el permiso para ser dispensada y vendida explícitamente como anticonceptivo oral en los Estados Unidos. Empezaba una “revolución” que incidiría en los años siguientes en la vida de millones de mujeres de todo el mundo, y por ellas en los hombres, en las familias y en las sociedades de todas las naciones.

¿Cuál era la novedad? Se presentaba como la liberación de las mujeres de su dependencia respecto a la maternidad: la gestación y cría de los hijos. También se libraba la sexualidad humana de su ligazón con la posibilidad de un nuevo embarazo. Lo que queda es la satisfacción sexual personal del propio deseo sin medida ni aparentes consecuencias. Se quiere ver como un gran paso de liberación de la mujer, del “feminismo”, y esta es la bandera de la que se sirven los promotores y los medios de comunicación para presentarlo siempre como un progreso indiscutible. Solamente persones con grandes prejuicios lo quieren negar, y a estas personas mejor no escucharlas en sus argumentos conocidos y estériles... Todos sabemos lo que dicen... Pero, ¿es realmente esa la novedad? La perspectiva que da el tiempo y los acontecimientos han hecho visible que las cosas no son como aparentan ser o como nos las han querido hacer entender.

La verdadera novedad antropológica y que explica todo lo que después se desarrolla, es que se sustraen las nuevas vides humanes de la trascendencia o, dicho de otra manera, se instaura por primera vez una mentalidad anticonceptiva de poder y dominio, que parece total, del hombre y de la mujer –especialmente de ella- sobre la gestación de las nuevas vidas humanas. En el “misterio” de la vida humana está aceptado generalmente considerar cuatro momentos naturales de trascendencia (en los que la vivencia personal supera la actuación meramente humana): en la concepción, gestación y nacimiento de nuevas vidas; en el momento de la muerte; en la donación marital de los esposos; en el banquete, como lugar de fiesta y de gozo.

A la nueva vida que puede resultar de la relación conyugal del hombre y de la mujer, gracias al nuevo dominio del poder humano de quererla o no quererla, se le sustrae la dignidad inalienable que la vida humana tiene siempre como misterio y don de Dios, y se considera la vida como dominio total del querer de los progenitores. La nueva vida humana ya no es “procreada”, sino “producida” a voluntad. El ser humano ya no recibe la vida como un don, sino que se reproduce a sí mismo, como y cuando quiere. Es productor de si mismo, es “creador” y dominador de la propia vida humana y de la vida de los nuevos nacidos. Esto no es una apreciación sino un hecho que viene demostrado porque, por primera vez, se establece una manera de clasificar las nuevas vidas como “deseadas” o “no deseadas”, con las consecuencias que esto comporta de aceptación o bien de eliminación. Como prueba, cada día es más difícil ver crecer niños y niñas con síntomas de cualquier deficiencia genética, física o mental. Sencillamente ya no nacen.

Antes de la píldora no existía generalizada la clasificación de hijos queridos y no queridos, que con el paso de los años se ha ido consolidando, porque no existía la posibilidad del dominio casi total y sencillo sobre las nuevas vidas. Los hijos “deseados” serán considerados un bien más de los muchos que pueden conseguirse con el poder y el querer humano. Los “no deseados” serán rechazados, y cuando haya errores en el uso de los medios orales de anticoncepción, se establecerá como un derecho el aborto, e incluso, en la práctica, el infanticidio, si es necesario. Eso sí, todo realizado con una gran asepsia y procurando hacerlo a escondidas, para no remover sensibilidades. Todo será nombrado con eufemismos: el aborto, interrupción del embarazo; el embrión humano, pre-embrión; la píldora abortiva, píldora del día después; etc.

La pregunta “políticamente correcta”, que se sigue repitiendo aún con inocencia y a veces de manera airada, puede ser formulada así: ¿pero, por qué tanta rigidez de la Iglesia en no querer adecuar las exigencias morales a las posibilidades del hombre y de la mujer de hoy? Contesta Juan Pablo II (cf. VS, 103): ¿cuáles son las posibilidades del hombre? Y ¿de qué hombre hablamos: del hombre dominado por la sensualidad, o bien del hombre redimido por Cristo?

La idea y el intento de querer controlar la fertilidad de la mujer para evitar el embarazo es muy antigua, con diversas modalidades, siempre chapuceras y traumáticas. La investigación en medicina y biología se planteó conseguir técnicas anticonceptivas por el bloqueo del proceso de ovulación de la mujer y para la interrupción de la gestación (aborto inducido), impidiendo la implantación del embrión en sus primeras fases (óvulo ya fecundado) en las paredes del útero.

En este quehacer, el movimiento intelectual tiene sus manifestaciones más notorias en la “revolución sexual” del mayo francés de 1968, y la gran difusión de las obras de Simone de Beauvoir –compañera de Jean Paul Sartre-, como “Le deuxième sexe” (El segundo sexo), donde manifiesta con gran violencia verbal y crudeza el menosprecio de las mujeres como una componente cultural, social e histórica constante, tremendamente injusta con ellas.

En América, el feminismo radical se manifestó mucho más pragmático, y se pusieron en movimiento muy pronto, entre otras, estas personas significativas: Margaret Sangers, Gregory Pincus, Min Chueh Chang y John Rock. En 1951 se relacionan Sangers y Pincus por mediación de Abraham Stone. Planned Parenthood of America (PPFA) se compromete a financiar estudios para un anticonceptivo oral para las mujeres. Pincus trabaja con Chang y después con Rock. También con otros investigadores que habían trabajado sobre formas de bloqueo de la ovulación en las mujeres. El primer resultado en 1955 es la píldora Enovid que provoca el bloqueo hormonal de la ovulación. La mujer queda temporalmente estéril. Desde 1956 se experimenta sobre mujeres en Puerto Rico y al año siguiente en Haití y Ciudad de Méjico. Aunque se manifiestan efectos negativos notorios, la publicidad presentó Enovid como anticonceptivo seguro y eficaz, lo que será una constante en la propaganda farmacológica, silenciando casi siempre los efectos abortivos y otros efectos secundarios. En un ambiente muy cargado, la Administración de Estados Unidos dio permiso en 1957 para la venta de Enovid, no como anticonceptivo sino como regulador de la menstruación. Tres años después, el 23 de abril de 1960, la píldora recibía el permiso para la venta como anticonceptivo oral, y comenzó la historia sin tregua de estos 50 años.

¿Qué significan estos 50 años?

El cambio más radical en las actitudes culturales y morales de los hombres y de las mujeres respecto a la sexualidad, el matrimonio y la familia. La “civilización del amor” tiene como actitud moral fundamental el respeto a la personas; la “civilización de la muerte” ha puesto esta actitud moral en el deseo, llevado a término por el poder político y económico, por el domino técnico y científico, con actitudes si hace falta de imposición y violencia.

Hace más de treinta años todas las personas jóvenes, pasados los 21 años –entonces mayoría de edad-, sabían todavía discernir en lo principal qué era el compromiso del matrimonio entre un hombre y una mujer, y en qué consistía la formación del propio hogar. Hoy la mayor parte de los jóvenes de estas edades no saben qué es el matrimonio, lo confunden con proyectos que nada tienen en común y no forman realmente los hogares que, según dicen todas las encuestas, aprecian como el mejor valor de sus vidas. ¿Saben estos jóvenes de dónde viene esta confusión evidente de los horizontes sobre el matrimonio y la familia? Parece que no saben de dónde viene todo esto. Se lo encuentran así.

El Papa Pablo VI lo expresó claramente en la famosa encíclica Humanae vitae, de 1968. L a anticoncepción procurada directamente para evitar los hijos en la relación íntima conyugal es contraria al bien del matrimonio porque desvirtúa el amor conyugal, por la separación del aspecto de unión, de donación entre esposos, del aspecto procreador o de frutos posibles de este amor, que son los hijos como don querido, esperado y recibido. Los padres que forman la familia esperan con gran curiosidad quien es el hijo que viene. La dignidad de la persona humana que inicia la vida es tal que sólo como fruto del amor de los padres en su relación conyugal es respetada. Y de estos hijos venidos a la vida como fruto del amor de los esposos surge la familia como hogar que forma a todos sus miembros en todas las cualidades de personas humanas y de buenos ciudadanos. La familia, decía Juan Pablo II, es “el sueño de Dios para la humanidad”.

La enseñanza de Pablo VI, necesaria entonces por la novedad del caso moral que planteaba la píldora, hizo diana en el núcleo de lo que la píldora anticonceptiva implantaba desde su comercialización ocho años antes: la “mentalidad anticonceptiva” o de dominio de las fuentes de la vida. Por eso la encíclica fue violentamente rechazada y criticada.

Antes de describir el largo camino de transformación radical en los últimos 50 años, quiero contestar una pregunta que aún hoy se hacen muchas personas de ambiente aparentemente cristiano que dicen creer en el matrimonio y la familia, pero que no entienden por qué en cada caso el uso de la píldora en el matrimonio es inmoral y no lo sea la “continencia periódica”, llamada también “métodos naturales” de control de la fertilidad. Parece que es evidente el contraste de los “métodos naturales” con los “métodos artificiales” o píldora anticonceptiva farmacológica. Deducen de ello que la inmoralidad estaría ligada al carácter artificial del método. Y entonces creen que, en el caso de un matrimonio “responsable”, sería posible utilizar en ocasiones la píldora que impide la ovulación –no la implantación- para evitar la fecundación. La corrección moral de estos casos vendría dada por la formación responsable de la familia delante de Dios, y no de los medios que ponga libremente el matrimonio en momentos concretos y según las circunstancias. ¿Acaso no está en la aplicación de la razón la dignidad del criterio moral, más que en el respeto de unos ciclos biológicos?

La respuesta es clara: la utilización de la píldora anticonceptiva, en cada caso y en todos los casos, requiere –y no puede ser de otra manera la decisión voluntaria de utilizar un medio de dominio total para evitar las posibles nuevas vidas en las relaciones conyugales, y eso anula, en la realidad, la apertura a la nueva vida en cada caso. La “continencia periódica”, contrariamente, requiere un reconocimiento de los caminos establecidos en la relación marital del hombre con su mujer para ir recibiendo los hijos con la responsabilidad de padres que los esperan como un don, y los buscan o evitan con el conocimiento de los periodos de fecundidad dispuestos para tenerlos, que son caminos que reclaman una relación conyugal de respeto mutuo, de amor y de donación. Por eso hacen falta motivos graves proporcionados a discreción de los esposos bien formados, para aplicar los “métodos naturales” ocasional o permanentemente, porque de otra manera también pueden ser utilizados como medios de anticoncepción. La mentalidad anticonceptiva, siempre inmoral en el uso del matrimonio, es segura en el caso de la píldora; y también es posible en el caso de los métodos naturales.

Veamos ahora los momentos distintos que han sido claves en el proceso creciente de confusión y corrupción para las mujeres, para el matrimonio, para la familia, y para la desmembración de la sociedad, que va perdiendo las raíces humanas fundamentales conformándose poco a poco según un individualismo feroz.

Podemos distinguir tres “momentos”: 1) el de la separación de la sexualidad y del posible embarazo; 2) el de la comprensión de la sexualidad desvinculada como una realidad cultural con la precepción de género; 3) el del desarrollo de la “reproducción genética”, como camino principal para la liberación de la mujer de su dependencia respecto a la nueva vida, y así poder conseguir un plano de igualdad con el hombre. Separación, “género” y reproducción, son las tres palabras que parecen claves en el proceso.

La primera revolución sexual es consecuencia directa de la píldora anticonceptiva, aprobada como fármaco para impedir el embarazo el 23 de abril de 1960 –hace 50 años- por la Administración americana, y dispensada como tal desde esta fecha. Por primera vez, la relación íntima sexual entre hombre y mujer es posible desligarla de manera fácil y segura del posible embarazo. También por primera vez la donación marital tendrá como único fin la búsqueda del deseo y del placer, desligada de la donación mutua del don relativo de la paternidad y maternidad. Solamente cuando se desee se procurará producir el hijo. Entonces este deseo se manifestará como un derecho al hijo, a poder conseguirlo a toda costa: pruebas de ecografía y diagnóstico prenatal sobre implantación, gestación o posibles enfermedades congénitas, intervenciones genéticas y quirúrgicas intrauterinas, fecundación “in vitro”, inseminación artificial, implantación en el útero, compra de óvulos, úteros de alquiler, congelación de los embriones sobrantes, selección del esperma, adopción de niños por cualquier camino y precio, etc. La píldora ha ocasionado el cambio de vida más radical desde que tenemos memoria histórica: en el centro ya no está la familia, sino la realización personal y la satisfacción del propio deseo. ¿A qué precio? Al precio del dominio del poder personal y público sobre la producción y planificación de las nuevas vidas, a dejarlas vivir según conveniencia.

La segunda revolución sexual empieza, como muy bien muestra el famoso Janus Reports de 1993, en los años 80 y supone la aceptación progresiva y el reconocimiento de los comportamientos previamente catalogados como “desviados” desde tiempos inmemoriales. El hecho clave es la aceptación y difusión de la homosexualidad como una posibilidad digna de realización humana de las tendencias sexuales preferentes en cada cual. El sexo es una posibilidad de quien lo tiene, que debe poder realizarse sin ninguna oposición social. El movimiento homosexual iniciado en California se ha difundido por todo el mundo mediante una propaganda persistente que, desde sus inicios, contó con los mejores especialistas de marketing y ha calado profundamente en los medios de comunicación y entre el poder político y económico occidental. Este movimiento encontró en la “percepción de género” (adoptada por la ONU en la Conferencia sobre la Mujer de Pequín) su base teórica de desarrollo y difusión, constituyendo actualmente una auténtica ideología de carácter totalitario que no deja espacio para ser contestada.

La “percepción de género” consiste en difundir que la sexualidad –que no el sexo- es una característica cultural de la persona, asimilada por cada uno y vivida según el propio deseo en las múltiples posibilidades que tiene la sexualidad humana para buscar la propia satisfacción, totalmente desligada de la estabilidad en las relaciones, en especial de una relación entendida sólo como unívoca de compromiso entre hombre y mujer, y de cualquier atadura de paternidad o maternidad. La ideología de género –que es realmente una ideología-, apoyada siempre sobre el objetivo de la legítima autonomía de la mujer, llega a proclamar que “así como la religión es el opio de los pueblos, según Marx, el amor es el opio de las mujeres” (Millet). Se ha llegado a ofrecer gratuitamente operaciones quirúrgicas de cambio de sexo para favorecer el propio deseo y a pretender con todos los instrumentos posibles de poder la adopción de hijos en los “matrimonios” homosexuales. Esta ideología, fundamentada en una mentira a medias, que son las peores (que la sexualidad es característica cultural de las personas), ha sido cultural y educativamente introducida, también en las leyes de muchos países, y tiene como efectos principales: las relaciones inestables y violentas entre hombre y mujer; la confusión total sobre el matrimonio; la destrucción de los lazos normales de familia; la sociedad basada en el individualismo para conseguir el propio placer.

Y llegamos a la tercera revolución sexual que comienza con fuerza en el cambio de siglo. Desde el inicio, el feminismo radical había buscado la igualdad hombre-mujer con todo su afán. Ahora parece que la logra librando a las mujeres de las ataduras naturales que comporta la maternidad: ¡el embarazo! Con la ideología de género se pretende desligar totalmente la sexualidad de la paternidad y de la maternidad. Falta, efectivamente, librar a la mujer de su dependencia en el embarazo. Mientras, se le otorga el derecho al aborto como derecho a no estar sometida sin desearlo. Si “producimos” los niños, hagamos todo lo posible para producirlos técnica y científicamente según deseo y al margen del sometimiento de las mujeres al proceso de gestación en el útero. La “reprogenética” nos ayudará a conseguirlo. Desde la “fecundación in vitro” hasta la sustitución del útero materno por un proceso total de incubadora mecánica. También se busca conseguir la reproducción al margen de la fecundación del óvulo femenino por el espermatozoide masculino, mediante la “clonación” celular por técnicas de biología molecular. Se trata de desligar definitivamente la reproducción humana de vínculos que sean de carácter familiar. Lo mejor es llamar “matrimonio” a cualquier unión afectiva de sexos con más o menos permanencia, y “familia” a los lazos de convivencia ocasionados por los afectos de cada cual, que pueden ser inestables, también en cuanto a las relaciones entre padres, hijos y hermanos biológicos. Por encima de cualquier consideración está la realización del propio deseo amoroso y sentimental, como principal derecho de toda persona a la felicidad.

Hay dos ideas que siempre están presentes en la aceptación pasiva de estos procesos por parte de la sociedad: que la sexualidad no tiene por qué relacionarse con el amor. Es entendida como un medio de satisfacción personal casi narcisista. No tener una buena satisfacción sexual es como ser una persona desgraciada. La otra idea es que cada cual puede hacer con su sexualidad lo que le plazca, como si fuera un objeto de disposición personal sin otra finalidad que el propio placer o deseo.

Llegados a este punto, vale la pena reflexionar sobre la visión profética de Pablo VI cuando en 1968 firmó y publicó la encíclica Humanae vitae. Lo hizo diciendo textualmente que “pensaba que los hombres, en particular los de nuestro tiempo, se encuentran con la capacidad de comprender el carácter profundamente razonable y humano de estos principios fundamentales” (cfr. HV, n.12 in fine). Se refiere Pablo VI al principio moral de la unidad de la donación amorosa y la ordenación a la paternidad del acto conyugal en el matrimonio.

Hoy sabemos que romper este vínculo es el comienzo de este proceso que hemos ido exponiendo más arriba. Por eso la encíclica comienza con la convicción de que se plantean nuevas cuestiones respecto a la transmisión de la vida en el matrimonio. El entorno del momento es de miedo difuso y generalizado a la anunciada “explosión demográfica”, con la propagación de teorías neo maltusianas (Club de Roma). A nivel privado, la creciente dificultad en mantener una familia, combinada con el también creciente deseo de emancipación de la mujer, especialmente respecto a las tareas del hogar y de su dedicación absorbente a la maternidad. También se difunde una apreciación del amor como componente principal de la relación conyugal. Y, en fin, podemos señalar la progresiva intervención técnica en la trasmisión de la vida.

Todas estas cuestiones hacen que muchos se pregunten: ¿el principio de totalidad permite intentar, con un control más eficaz y considerado lícito, una fecundación más moderada en una vida de relaciones conyugales normales? ¿La finalidad de procrear es una función de toda la vida conyugal o de cada acto? ¿La natalidad, no es mejor que esté sometida a la razón que a los ciclos biológicos?

Desde 1963, una comisión de expertos nombrada por Juan XXIII estudió desde todos los puntos de vista las cuestiones de la regulación de la natalidad. También fueron consultados los obispos de todo el mundo. Las respuestas fueron divergentes, y algunas en contra de los principios morales tradicionales sobre el matrimonio, mantenidos siempre por la Iglesia.

Es evidente que el amor conyugal no es cualquier relación de afecto. Es una realidad y un acto humano de donación mutua total, fiel, exclusivo y fecundo. Humano, porque la humanidad del hombre y de la mujer se entregan mutuamente a requerimiento personal respetuoso, afectuoso y razonable. Misión de este compromiso de amor es la “paternidad responsable” para formar la propia familia. El principio moral fundamental es: cada acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida, debido a la inseparable conexión entre el aspecto unitivo y el aspecto procreador. Un acto conyugal impuesto no es un acto de amor sino de violencia, con el que no se transmite el don de la masculinidad y de la feminidad sino que se ofende al otro en el respeto que se le debe siempre. Es verdad que hay un mutuo deber conyugal, pero en unas relaciones de donación de amor. Y el amor es siempre sólo la determinación de la voluntad en el propio corazón de agradar y hacer feliz a quien se ama como marido o mujer propios y exclusivos.

La “revolución sexual”, por el camino de imponer la “ideología de género”, ha instituido unas relaciones hombre-mujer de sospecha y violencia reivindicativa. La emancipación de la mujer se busca en un plano de igualdad, sin respetar la diversidad y complementariedad, que sólo es percibida como realidad cultural cambiable. Al forzar esta equiparación mimética hombre-mujer la violencia es creciente, y con la imposición de la violencia son eliminados los más débiles: los niños que aún no han nacido y los mayores que ya no aportan otra cosa que molestias. La Humanae vitae cree que la emancipación de la mujer, ciertamente improrrogable, no debe ir por planteamientos igualitarios, sino de igualdad en el respeto, la dignidad, la valía personal y profesional, y la complementariedad vista como perfeccionamiento para el hombre y para la mujer.

La implantación de la píldora anticonceptiva ha sido un camino –así lo preveía la HV- amplio y fácil de infidelidad conyugal y de degradación general de la moralidad, porque consiste en ofrecer un medio con que, de manera fácil y ligera, burlar la observancia moral, y así también el respeto hacia la mujer, considerada entonces como objeto de placer, tan contrario al respeto y al amor que se deben tener a la mujer y esposa. La permisividad en el ámbito del comportamiento moral privado concede vía libre a los gobernantes para imponer políticas demográficas antinatalistas con una grave injerencia en las decisiones más íntimas de las personas y con políticas de intervención en las fuentes de la vida.

Si no queremos que quede expuesto al libre arbitrio de los hombres la misión de engendrar la nueva vida humana es necesario reconocer unos límites infranqueables a las posibilidades de dominio de los hombres sobre el propio cuerpo y sus funciones; límite que ningún hombre, ni privadamente ni como autoridad, se debe atrever a franquear. Este límite de respeto a la integridad del organismo y de sus funciones debe ser tratado en cada caso según una recta inteligencia del “principio de totalidad” de sobras conocido. La Iglesia sabe que, como su Maestro, enseñando la verdad se muestra al mundo como signo de contradicción (cfr. HV, n.18).

En el libro del Éxodo lo dice así: “No sigas a la mayoría para hacer el mal; ni te inclines en un proceso por la mayoría en contra de la justicia. (...) Aléjate de causas mentirosas, no quites la vida al inocente y justo; y no absuelvas al malvado.” (Éxodo 23,2.7)

Hagamos caso. Aprendamos de este aniversario, y no lo celebremos.

sábado, 21 de agosto de 2010

COMUNICADO: No se tiene registro de ningún caso de aplicación efectiva de aborto en Guanajuato: ONU


19 de Agosto de 2010. México, DF. Al concluir su visita de evaluación al estado de Guanajuato, la misión de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), informó que no documentó un solo caso de mujeres encarceladas por el delito de aborto en esa entidad.

Dicha reunión, contó además con la presencia del Gobernador, el Procurador de Justicia del Estado, el Secretario de Salud y el Procurador de Derechos Humanos y organizaciones de la Sociedad Civil, así como las seis mujeres sentenciadas por el delito de homicidio en razón de parentesco.

En la reunión de varios días, la ONU-DH pidió que el Estado reconozca la existencia de un marco constitucional que garantice el derecho a la igualdad ante la ley a la no discriminación y a la justicia, sin embargo, dejó en claro que NO existe ninguna mujer recluida por el delito de aborto, aún cuando organizaciones civiles argumentan lo contrario.

De igual forma, dicha institución hizo varias recomendaciones, pero dejó en claro que no se detectó un sólo caso de mujeres encarceladas por el delito de aborto, como lo ha denunciado la organización civil "Las Libres", que habla, incluso, de decenas de supuestos casos.


Entre estas recomendaciones, se pide hacer una reflexión sobre las seis mujeres detenidas y procesadas por el delito de homicidio en razón de parentesco, para garantizar que tanto los procedimientos como los principios fundamentales del derecho a la defensa, se apeguen a los estándares internacionales del proceso, particularmente el relacionado con el principio de presunción de inocencia.


Finalmente la ONU-DH emitió una serie de recomendaciones a la autoridad local, con el ánimo de contribuir a la generación de condiciones que fortalezcan el ejercicio efectivo de los derechos de las mujeres en la entidad.

miércoles, 30 de junio de 2010

El aborto en resumen y algo más para informarte y formarte


¡Muy buen día! ¡Ya es mitad de semana, pero nunca es tarde para formar e informar!

En el presente informe (Enlace en el título/fuente: Construye) se realiza un análisis sobre la realidad del aborto y sus implicaciones para el bienestar de la mujer y de la sociedad en general, específicamente para su aplicación en el caso de México y Latinoamérica. El objetivo es aportar evidencias sobre una serie de consideraciones que comúnmente no se analizan a fondo al abordar el tema del aborto. Se busca fortalecer los criterios e implicaciones que tiene su despenalización tratando de establecer con mayor claridad el impacto del aborto sobre la vida de la mujer y la convivencia social; al revisar evidencias que vayan más allá de las consideraciones comunes y que se han revisado en la experiencia de otros países como Espańa, Estados Unidos e Inglaterra.

Espero les sirva y los ayude mejor con la información que requieren para poder defender la vida.

Por otro lado, el viernes a las 10:15am estaré en el programa Día a Día (1030AM Radio Centro) con Lucía Legorreta adelantándoles un poco de lo que tratará la conferencia que impartiré el sábado 3 de julio 9am en el Centro Universitario México (Concepción Beistegui #1106, Col. Del Valle), en donde el Encuentro de Hombre Nuevo tratará sobre "Violencia Intrafamiliar".

Finalmente, también este viernes como siempre, a las 4pm en la misma frecuencia (1030AM Radio Centro) hablaré sobre las implicaciones psicológicas negativas de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Al respecto, la encuesta que estuvo disponible 20 días que buscaba saber qué piensa la gente con respecto a las relaciones sexuales fuera del matrimonio, arrojaron unos resultados de la siguiente forma: 33% opina que no están abiertas a la vida, 11% piensa que sirven para dar el paso al matrimonio, 33% considera que las relaciones sexuales extramaritales convierten a las personas involucradas en objetos de placer y el 22% dice que son normales. El último porcentaje, me hace ruido puesto que a pesar de que la encuesta tiene una tendencia conservadora, por el tipo de personas que entran a leer este blog, el hecho de que haya 22% que considera que este tipo de relaciones sexuales son NORMALES, es alarmante puesto que nos demuestra cómo se ha deteriorado una relación íntima, de entrega, unitiva y de procreación exclusiva de los seres humanos. Dato que nos deja a los padres de familia y formadores en general, un trabajo arduo para lograr revindicar la sexualidad humana.

Nos escuchamos el viernes y nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.




lunes, 26 de abril de 2010

ABORTO EN EL DF, 3 AÑOS DESPUÉS

ABORTO EN EL DF, 3 AÑOS DESPUÉS
Sigue el link
http://www.youtube.com/watch?v=nmGalqBKxfY

A tres años de que la Asamblea Legislativa del DF aprobó la depenalización del aborto, hoy en día podemos dar cuenta de que en realidad haber votado en favor del aborto, ocasionó que las clínicas clandestinas, se legalizaran. Que las muertes de las madres que abortan no hayan reducido, sino que más bien hayan aumentado y que simplemente, la conciencia de las personas se relajara ante un asesinato de un ser humano.

Este video, que tan solo dura 7 minutos, te dará una panorama general con hechos y cifras, que agradecería mucho lo difundieras para que se sepa la verdad detrás de los intereses particulares de un gobierno corrompido por la avaricia y el poder.

Por otro lado, te comento que Eddy Warmann me ha invitado a participar periódicamente en el 88.9FM de Acir en su programa de radio "Eddy Warmann de Noche". Te avisaré con anticipación para que nos escuchemos.

Espero tus comentarios y tus correos, y no olvides votar en las encuestas.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Alejandra Diener