¿Quién es Alejandra Diener?

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*Madre y esposa *Escritora *Lic. en Economía y Mtra. en Ciencias de la Familia *Orientadora Familiar *Productora y conductora de Informando y Formando Radio y Neurona Digital Radio www.ndradio.fm www.informandoyformando.org contacto@informandoyformando.org

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La familia, la educación de los hijos, el matrimonio como prioridad para que lo demás funcione de manera íntegra. La honestidad, una búsqueda de la generosidad imprescindible para poder actuar sin egoísmo, padecimiento de la humanidad que ocasiona tanta iniquidad, la moralidad esencial para la justicia imparcial. Todo esto y más son temas que busco explotar en este espacio virtual para enriquecer a sus lectores.

Asimismo, Informando y Formando quiere abrir los ojos de los cibernáutas para que no se dejen influir por la cultura de la muerte. La defensa de la vida, el respeto a la naturaleza, la importancia de la feminidad y de la complementariedad entre hombres y mujeres es preciso que se refrende para que la sociedad vuelva a encaminarse por el sendero de la ética.

Finalmente con el apoyo de videos, comunicados que se reciben de manera constante y artículos que esbozo para hacer digeribles los temas complicados, son las herramientas que constantemente podrás encontrar aquí.

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Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Alejandra Diener

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viernes, 1 de abril de 2011

Mariana Barragán; testimonio de vida 1/4

Mariana Barragán Linares es una mujer de 40 años que después de la muerte de su madre, se fue por la vida disipada; las drogas, el alcohol, sexo desordenado y hasta llegó a abortar. Pero la vida, Dios, tenía un plan para ella. Su vida cambió radicalmente después de un accidente y su vida cobró sentido.

Escucha la entrevista que le hice en Radio Centro. Dale click al título para escuchar la primera parte de cuatro.

lunes, 29 de noviembre de 2010

¿¿Una violación justifica un aborto??

¡¿Y pensabas que una violación es la justificación para abortar?! Piensa de nuevo y ve este testimonio de Lianna Rebolledo:





jueves, 25 de noviembre de 2010

El Papa, el preservativo y los imbéciles

By CFuencisla

martes, 23 de noviembre de 2010

Señores periodistas: el Papa NO ha justificado el uso del preservativo

Autor: Lucrecia Rego de Planas | Fuente: Catholic.net

Gran trifulca desataron en los medios los periodistas (siempre ávidos de escándalo), debido a un muy desafortunado artículo publicado en L’Osservatore Romano, que violando el periodo de embargo establecido por los editores, presentó algunos párrafos descontextualizados del nuevo “libro-entrevista” de Benedicto XVI titulado “La luz del mundo” realizado por el periodista alemán Peter Seewald y que saldrá a la luz el próximo 23 de noviembre.

Lo que desató el escándalo fue una parte sacada de contexto de la respuesta que dio el Santo Padre a Seewald, ante la pregunta acerca del uso del preservativo en la lucha contra el SIDA.

El párrafo publicado por L’Osservatore Romano dice así:

Puede haber casos justificados singulares, por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un preservativo, y éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia sobre el hecho de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el verdadero modo para vencer la infección del VIH. Es verdaderamente necesaria una humanización de la sexualidad

De estas palabras del Papa, los medios alrededor del mundo no tardaron en redactar grandes titulares que decían, con unas u otras palabras, que el Papa había aprobado el uso del condón.

Lo primero que hay que revisar es la traducción al español de lo que realmente respondió el Papa en alemán a la pregunta de Seewald.

En el texto original, en alemán, el Papa habla de "männliche Prostituierte" que significa “prostituto” (no prostituta) y vale puntualizar que el Santo Padre está hablando del preservativo como herramienta contra el SIDA y no del preservativo como herramienta de anticoncepción.
Misteriosamente el término "männliche Prostituierte" conserva el género masculino en la traducción en inglés, en donde se habla de "male prostitute", pero se cambia de manera arbitraria al femenino en las traducciones al español, italiano y francés. Ignoro si el error es de L’Osservatore o de las editoriales que publicarán el libro, pero creo que tendrán que arreglarlo.

Lo que dice el Papa, si tomamos sus palabras originales en alemán, es simple y sencillamente que si un prostituto homosexual utiliza un condón (con el objetivo único de no contagiar ni contagiarse de SIDA), esto puede ser señal de un inicio de moralización, de que el hombre se está dando cuenta (en su interior) de que no puede hacer con su sexualidad lo que le venga en gana.

L’Osservatore Romano no publica la siguiente pregunta-respuesta, en la cual el Papa aclara que la Iglesia jamás podrá aprobar el uso del condón como algo moral.

Seewald: ¿Quiere decir, entonces, que la Iglesia Católica en realidad no se opone en principio a la utilización de los condones?
Benedicto XVI: Ella [la Iglesia], por supuesto, no lo considera como una solución real o moral, pero, en este u otro caso, puede haber, sin embargo, la intención de reducir el riesgo de infección, como un primer paso hacia una forma distinta y más humana de vivir la sexualidad.


No quiero pensar que haya sido una omisión voluntaria de L’Osservatore Romano.

Resulta extraordinariamente ridículo lo que han publicado los medios por el simple hecho de que no toman en cuenta que para que el Papa pudiera aprobar el uso del preservativo, tendría primero que anular mediante un decreto magisterial: encíclica, carta, bula, motu proprio, etc (y no en una entrevista coloquial) la Humanae Vitae, la Casti Connubii, la Evangelium Vitae, el Catecismo de la Iglesia Católica y todo el magisterio anterior que habla sobre moral sexual y conyugal, incluyendo las Sagradas Escrituras.

En fin, señores periodistas, pues nada, que el Papa no ha justificado el uso del condón, ni para las prostitutas ni para nadie.

Lucrecia Rego de Planas
lplanas@catholic.net

domingo, 17 de octubre de 2010

La Fertilización In Vitro: ¿En realidad un beneficio para toda la humanidad?


Los incentivos y las expectativas positivas entre los seres humanos siempre han sido alicientes a que la gente innove, mejore y prospere en cuanto a la persona humana se refiere. En este caso, de manera específica me centraré en el Premio Nobel. Premio que año con año se entrega desde que Alfred Bernhard Nobel (Estocolmo, 21 de octubre de 1833 – San Remo 10 de diciembre de 1896) a quien se le hace honor con el nombre, se sentía culpable por su responsabilidad como empresario enriquecido a través de una industria productora de dinamita, cuyo principal mercado era la minería, pero también la guerra. Hecho que pudo haber sido la motivación principal de su afamado testamento, quizás unida a la costumbre de la época de realizar acciones para hacer trascender su nombre al morir.

Culpabilidad que al saberse proveedor de material necesario para aniquilarse entre personas durante la guerra, lo hacía sentirse cómplice de tantas muertes. Lo que lo llevó a dejar el testamento mencionado, que a continuación cito:

“La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad. Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas de la siguiente manera: una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la física una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la química, una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la fisiología y la medicina; una parte a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la literatura, y una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz. Los premios para la física y la química serán otorgados por la Academia Sueca de las Ciencias, el de fisiología y medicina será concedido por el Instituto Karolinska de Estocolmo; el de literatura, por la Academia de Estocolmo, y el de los defensores de la paz, por un comité formado por cinco personas elegidas por el Storting (Parlamento) noruego. Es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no”.

En el testamento he subrayado lo más importante que ahí se estipula; que se otorgue dicho reconocimiento a quien “haya realizado el mayor beneficio a la humanidad” con su descubrimiento. Frase que me lleva a pensar en los premios entregados este año, y de manera particular al Premio Noble de Medicina, Robert Geoffrey Edwards (27 de septiembre de 1925, Manchester), quien es un fisiólogo pionero en la investigación en medicina reproductiva y fecundación In Vitro.

A mediados de los años 50 comenzó a investigar sobre la posibilidad de extraer un óvulo de una mujer, e implantárselo de nuevo tras fecundarlo en el laboratorio con espermatozoides de un donante. Junto al ginecólogo Patrick Steptoe llevó a cabo con éxito la primera concepción efectuada a través de una fecundación realizada fuera del cuerpo de la madre, lo que llevó al nacimiento del primer bebé probeta, Louise Brown, el 25 de julio de 1978. Sin embargo y a pesar de lo increíble que esto pueda sonar y de lo maravilloso que parece, se omiten muchos conceptos que son de suma importancia para poder cuestionar al Instituto Karolinska, quien decide a quién se le entrega el Nobel de medicina, su coherencia en cuanto al objetivo principal de la entrega del reconocimiento y su decisión de haberlo dado a dicho científico.

Un hecho irrebatible es que la fecundación In Vitro comporta muy frecuentemente la eliminación voluntaria de embriones, es decir, de seres humanos. Como si el embrión humano fuera un simple cúmulo de células que se usan, se seleccionan y se descartan. Cabe destacar que un tercio de las mujeres que recurren a la procreación artificial, llegan a tener un niño, sin embargo considerando la relación entre el número total de embriones producidos y el de los efectivamente nacidos, el número de embriones sacrificados es altísimo. Suceso que los especialistas aceptan como un precio que hay que pagar para conseguir resultados positivos. En pocas palabras queridos lectores, el fin justifica los medios.

Dichas técnicas de fecundación, como todo acto humano enjuiciable por la ética, han ocasionado que no solamente parejas con problemas de esterilidad recurran a ellas, sino que personas con el único objetivo de poder hacer una selección genética de sus hijos. Burdamente es como “ir al supermercado y elegir lo que más me convenga”.

La triste realidad, que a menudo es silenciada, como en muchos temas de la medicina y otros asuntos que producen intereses económicos, dichas técnicas de fertilización In Vitro, son deplorables puesto que con todas sus derivaciones que en este espacio ya no nos ocupan (recomiendo se investigue más al respecto) parecerían estar puestas al servicio de la vida, y que son practicadas no pocas veces con esta intención, pero en realidad dan pie a nuevos atentados contra la vida misma.

Es legítimo el deseo de un hijo, son una bendición, y es comprensible el sufrimiento de los cónyuges afligidos por el problema de la infertilidad. Sin embargo, ese deseo no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana hasta el punto de someterla a un dominio absoluto. El deseo de un hijo no puede justificar la “producción” del mismo, así como el deseo de no tener un hijo ya concebido no puede justificar su abandono o destrucción.

Entonces para concluir con el escrito que como todos, trata de abrir los ojos a cuanto lector se tope con este blog, mi pregunta ahora sería si en realidad el Sr. Nobel estaría de acuerdo con la entrega del premio de este 2010 al Dr. Edwards. Puesto que repitiendo el propósito principal del reconocimiento es con la idea de dárselo a quien haya hecho “el mayor beneficio a la humanidad”, a TODA la humanidad y no solo a una parte de ella. Hecho que me hace pensar en algunos investigadores, carentes de referencias éticas y conscientes de las potencialidades del progreso tecnológico, y que ceden la lógica de satisfacer lo que cada cual desea subjetivamente, así como a la fuerte presión económica propia del campo.

Finalmente, es preciso mencionar que frente a la instrumentalización del ser humano en el estado embrionario, hay que repetir que no hay diferencia en cuanto a la dignidad humana se refiere, entre el recién concebido, aún en el seno de la madre, y el niño o el joven o el hombre maduro o el anciano. No hace diferencia, porque en cada uno de ellos está un código genético único, irrepetible, ininterrumpido que hace pensar y cuestionar el criterio tomado para la elección del “ganador” al Noble de medicina de este 2010.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

jueves, 14 de octubre de 2010

Una historia que debe ser explicada y conocida: 50 años de la píldora anticonceptiva

Autor: Josep Maria Riera i Munné | Fuente: www.forumlibertas.com

Autorizada el 23 de abril de 1960, la píldora significa el cambio más radical en las actitudes culturales y morales de los hombres y mujeres respecto a la sexualidad, el matrimonio y la familia
Quizás nunca en la historia de la humanidad una cosa tan pequeña ha tenido consecuencias tan grandes. El 23 de abril de 1960 la píldora recibía el permiso para ser dispensada y vendida explícitamente como anticonceptivo oral en los Estados Unidos. Empezaba una “revolución” que incidiría en los años siguientes en la vida de millones de mujeres de todo el mundo, y por ellas en los hombres, en las familias y en las sociedades de todas las naciones.

¿Cuál era la novedad? Se presentaba como la liberación de las mujeres de su dependencia respecto a la maternidad: la gestación y cría de los hijos. También se libraba la sexualidad humana de su ligazón con la posibilidad de un nuevo embarazo. Lo que queda es la satisfacción sexual personal del propio deseo sin medida ni aparentes consecuencias. Se quiere ver como un gran paso de liberación de la mujer, del “feminismo”, y esta es la bandera de la que se sirven los promotores y los medios de comunicación para presentarlo siempre como un progreso indiscutible. Solamente persones con grandes prejuicios lo quieren negar, y a estas personas mejor no escucharlas en sus argumentos conocidos y estériles... Todos sabemos lo que dicen... Pero, ¿es realmente esa la novedad? La perspectiva que da el tiempo y los acontecimientos han hecho visible que las cosas no son como aparentan ser o como nos las han querido hacer entender.

La verdadera novedad antropológica y que explica todo lo que después se desarrolla, es que se sustraen las nuevas vides humanes de la trascendencia o, dicho de otra manera, se instaura por primera vez una mentalidad anticonceptiva de poder y dominio, que parece total, del hombre y de la mujer –especialmente de ella- sobre la gestación de las nuevas vidas humanas. En el “misterio” de la vida humana está aceptado generalmente considerar cuatro momentos naturales de trascendencia (en los que la vivencia personal supera la actuación meramente humana): en la concepción, gestación y nacimiento de nuevas vidas; en el momento de la muerte; en la donación marital de los esposos; en el banquete, como lugar de fiesta y de gozo.

A la nueva vida que puede resultar de la relación conyugal del hombre y de la mujer, gracias al nuevo dominio del poder humano de quererla o no quererla, se le sustrae la dignidad inalienable que la vida humana tiene siempre como misterio y don de Dios, y se considera la vida como dominio total del querer de los progenitores. La nueva vida humana ya no es “procreada”, sino “producida” a voluntad. El ser humano ya no recibe la vida como un don, sino que se reproduce a sí mismo, como y cuando quiere. Es productor de si mismo, es “creador” y dominador de la propia vida humana y de la vida de los nuevos nacidos. Esto no es una apreciación sino un hecho que viene demostrado porque, por primera vez, se establece una manera de clasificar las nuevas vidas como “deseadas” o “no deseadas”, con las consecuencias que esto comporta de aceptación o bien de eliminación. Como prueba, cada día es más difícil ver crecer niños y niñas con síntomas de cualquier deficiencia genética, física o mental. Sencillamente ya no nacen.

Antes de la píldora no existía generalizada la clasificación de hijos queridos y no queridos, que con el paso de los años se ha ido consolidando, porque no existía la posibilidad del dominio casi total y sencillo sobre las nuevas vidas. Los hijos “deseados” serán considerados un bien más de los muchos que pueden conseguirse con el poder y el querer humano. Los “no deseados” serán rechazados, y cuando haya errores en el uso de los medios orales de anticoncepción, se establecerá como un derecho el aborto, e incluso, en la práctica, el infanticidio, si es necesario. Eso sí, todo realizado con una gran asepsia y procurando hacerlo a escondidas, para no remover sensibilidades. Todo será nombrado con eufemismos: el aborto, interrupción del embarazo; el embrión humano, pre-embrión; la píldora abortiva, píldora del día después; etc.

La pregunta “políticamente correcta”, que se sigue repitiendo aún con inocencia y a veces de manera airada, puede ser formulada así: ¿pero, por qué tanta rigidez de la Iglesia en no querer adecuar las exigencias morales a las posibilidades del hombre y de la mujer de hoy? Contesta Juan Pablo II (cf. VS, 103): ¿cuáles son las posibilidades del hombre? Y ¿de qué hombre hablamos: del hombre dominado por la sensualidad, o bien del hombre redimido por Cristo?

La idea y el intento de querer controlar la fertilidad de la mujer para evitar el embarazo es muy antigua, con diversas modalidades, siempre chapuceras y traumáticas. La investigación en medicina y biología se planteó conseguir técnicas anticonceptivas por el bloqueo del proceso de ovulación de la mujer y para la interrupción de la gestación (aborto inducido), impidiendo la implantación del embrión en sus primeras fases (óvulo ya fecundado) en las paredes del útero.

En este quehacer, el movimiento intelectual tiene sus manifestaciones más notorias en la “revolución sexual” del mayo francés de 1968, y la gran difusión de las obras de Simone de Beauvoir –compañera de Jean Paul Sartre-, como “Le deuxième sexe” (El segundo sexo), donde manifiesta con gran violencia verbal y crudeza el menosprecio de las mujeres como una componente cultural, social e histórica constante, tremendamente injusta con ellas.

En América, el feminismo radical se manifestó mucho más pragmático, y se pusieron en movimiento muy pronto, entre otras, estas personas significativas: Margaret Sangers, Gregory Pincus, Min Chueh Chang y John Rock. En 1951 se relacionan Sangers y Pincus por mediación de Abraham Stone. Planned Parenthood of America (PPFA) se compromete a financiar estudios para un anticonceptivo oral para las mujeres. Pincus trabaja con Chang y después con Rock. También con otros investigadores que habían trabajado sobre formas de bloqueo de la ovulación en las mujeres. El primer resultado en 1955 es la píldora Enovid que provoca el bloqueo hormonal de la ovulación. La mujer queda temporalmente estéril. Desde 1956 se experimenta sobre mujeres en Puerto Rico y al año siguiente en Haití y Ciudad de Méjico. Aunque se manifiestan efectos negativos notorios, la publicidad presentó Enovid como anticonceptivo seguro y eficaz, lo que será una constante en la propaganda farmacológica, silenciando casi siempre los efectos abortivos y otros efectos secundarios. En un ambiente muy cargado, la Administración de Estados Unidos dio permiso en 1957 para la venta de Enovid, no como anticonceptivo sino como regulador de la menstruación. Tres años después, el 23 de abril de 1960, la píldora recibía el permiso para la venta como anticonceptivo oral, y comenzó la historia sin tregua de estos 50 años.

¿Qué significan estos 50 años?

El cambio más radical en las actitudes culturales y morales de los hombres y de las mujeres respecto a la sexualidad, el matrimonio y la familia. La “civilización del amor” tiene como actitud moral fundamental el respeto a la personas; la “civilización de la muerte” ha puesto esta actitud moral en el deseo, llevado a término por el poder político y económico, por el domino técnico y científico, con actitudes si hace falta de imposición y violencia.

Hace más de treinta años todas las personas jóvenes, pasados los 21 años –entonces mayoría de edad-, sabían todavía discernir en lo principal qué era el compromiso del matrimonio entre un hombre y una mujer, y en qué consistía la formación del propio hogar. Hoy la mayor parte de los jóvenes de estas edades no saben qué es el matrimonio, lo confunden con proyectos que nada tienen en común y no forman realmente los hogares que, según dicen todas las encuestas, aprecian como el mejor valor de sus vidas. ¿Saben estos jóvenes de dónde viene esta confusión evidente de los horizontes sobre el matrimonio y la familia? Parece que no saben de dónde viene todo esto. Se lo encuentran así.

El Papa Pablo VI lo expresó claramente en la famosa encíclica Humanae vitae, de 1968. L a anticoncepción procurada directamente para evitar los hijos en la relación íntima conyugal es contraria al bien del matrimonio porque desvirtúa el amor conyugal, por la separación del aspecto de unión, de donación entre esposos, del aspecto procreador o de frutos posibles de este amor, que son los hijos como don querido, esperado y recibido. Los padres que forman la familia esperan con gran curiosidad quien es el hijo que viene. La dignidad de la persona humana que inicia la vida es tal que sólo como fruto del amor de los padres en su relación conyugal es respetada. Y de estos hijos venidos a la vida como fruto del amor de los esposos surge la familia como hogar que forma a todos sus miembros en todas las cualidades de personas humanas y de buenos ciudadanos. La familia, decía Juan Pablo II, es “el sueño de Dios para la humanidad”.

La enseñanza de Pablo VI, necesaria entonces por la novedad del caso moral que planteaba la píldora, hizo diana en el núcleo de lo que la píldora anticonceptiva implantaba desde su comercialización ocho años antes: la “mentalidad anticonceptiva” o de dominio de las fuentes de la vida. Por eso la encíclica fue violentamente rechazada y criticada.

Antes de describir el largo camino de transformación radical en los últimos 50 años, quiero contestar una pregunta que aún hoy se hacen muchas personas de ambiente aparentemente cristiano que dicen creer en el matrimonio y la familia, pero que no entienden por qué en cada caso el uso de la píldora en el matrimonio es inmoral y no lo sea la “continencia periódica”, llamada también “métodos naturales” de control de la fertilidad. Parece que es evidente el contraste de los “métodos naturales” con los “métodos artificiales” o píldora anticonceptiva farmacológica. Deducen de ello que la inmoralidad estaría ligada al carácter artificial del método. Y entonces creen que, en el caso de un matrimonio “responsable”, sería posible utilizar en ocasiones la píldora que impide la ovulación –no la implantación- para evitar la fecundación. La corrección moral de estos casos vendría dada por la formación responsable de la familia delante de Dios, y no de los medios que ponga libremente el matrimonio en momentos concretos y según las circunstancias. ¿Acaso no está en la aplicación de la razón la dignidad del criterio moral, más que en el respeto de unos ciclos biológicos?

La respuesta es clara: la utilización de la píldora anticonceptiva, en cada caso y en todos los casos, requiere –y no puede ser de otra manera la decisión voluntaria de utilizar un medio de dominio total para evitar las posibles nuevas vidas en las relaciones conyugales, y eso anula, en la realidad, la apertura a la nueva vida en cada caso. La “continencia periódica”, contrariamente, requiere un reconocimiento de los caminos establecidos en la relación marital del hombre con su mujer para ir recibiendo los hijos con la responsabilidad de padres que los esperan como un don, y los buscan o evitan con el conocimiento de los periodos de fecundidad dispuestos para tenerlos, que son caminos que reclaman una relación conyugal de respeto mutuo, de amor y de donación. Por eso hacen falta motivos graves proporcionados a discreción de los esposos bien formados, para aplicar los “métodos naturales” ocasional o permanentemente, porque de otra manera también pueden ser utilizados como medios de anticoncepción. La mentalidad anticonceptiva, siempre inmoral en el uso del matrimonio, es segura en el caso de la píldora; y también es posible en el caso de los métodos naturales.

Veamos ahora los momentos distintos que han sido claves en el proceso creciente de confusión y corrupción para las mujeres, para el matrimonio, para la familia, y para la desmembración de la sociedad, que va perdiendo las raíces humanas fundamentales conformándose poco a poco según un individualismo feroz.

Podemos distinguir tres “momentos”: 1) el de la separación de la sexualidad y del posible embarazo; 2) el de la comprensión de la sexualidad desvinculada como una realidad cultural con la precepción de género; 3) el del desarrollo de la “reproducción genética”, como camino principal para la liberación de la mujer de su dependencia respecto a la nueva vida, y así poder conseguir un plano de igualdad con el hombre. Separación, “género” y reproducción, son las tres palabras que parecen claves en el proceso.

La primera revolución sexual es consecuencia directa de la píldora anticonceptiva, aprobada como fármaco para impedir el embarazo el 23 de abril de 1960 –hace 50 años- por la Administración americana, y dispensada como tal desde esta fecha. Por primera vez, la relación íntima sexual entre hombre y mujer es posible desligarla de manera fácil y segura del posible embarazo. También por primera vez la donación marital tendrá como único fin la búsqueda del deseo y del placer, desligada de la donación mutua del don relativo de la paternidad y maternidad. Solamente cuando se desee se procurará producir el hijo. Entonces este deseo se manifestará como un derecho al hijo, a poder conseguirlo a toda costa: pruebas de ecografía y diagnóstico prenatal sobre implantación, gestación o posibles enfermedades congénitas, intervenciones genéticas y quirúrgicas intrauterinas, fecundación “in vitro”, inseminación artificial, implantación en el útero, compra de óvulos, úteros de alquiler, congelación de los embriones sobrantes, selección del esperma, adopción de niños por cualquier camino y precio, etc. La píldora ha ocasionado el cambio de vida más radical desde que tenemos memoria histórica: en el centro ya no está la familia, sino la realización personal y la satisfacción del propio deseo. ¿A qué precio? Al precio del dominio del poder personal y público sobre la producción y planificación de las nuevas vidas, a dejarlas vivir según conveniencia.

La segunda revolución sexual empieza, como muy bien muestra el famoso Janus Reports de 1993, en los años 80 y supone la aceptación progresiva y el reconocimiento de los comportamientos previamente catalogados como “desviados” desde tiempos inmemoriales. El hecho clave es la aceptación y difusión de la homosexualidad como una posibilidad digna de realización humana de las tendencias sexuales preferentes en cada cual. El sexo es una posibilidad de quien lo tiene, que debe poder realizarse sin ninguna oposición social. El movimiento homosexual iniciado en California se ha difundido por todo el mundo mediante una propaganda persistente que, desde sus inicios, contó con los mejores especialistas de marketing y ha calado profundamente en los medios de comunicación y entre el poder político y económico occidental. Este movimiento encontró en la “percepción de género” (adoptada por la ONU en la Conferencia sobre la Mujer de Pequín) su base teórica de desarrollo y difusión, constituyendo actualmente una auténtica ideología de carácter totalitario que no deja espacio para ser contestada.

La “percepción de género” consiste en difundir que la sexualidad –que no el sexo- es una característica cultural de la persona, asimilada por cada uno y vivida según el propio deseo en las múltiples posibilidades que tiene la sexualidad humana para buscar la propia satisfacción, totalmente desligada de la estabilidad en las relaciones, en especial de una relación entendida sólo como unívoca de compromiso entre hombre y mujer, y de cualquier atadura de paternidad o maternidad. La ideología de género –que es realmente una ideología-, apoyada siempre sobre el objetivo de la legítima autonomía de la mujer, llega a proclamar que “así como la religión es el opio de los pueblos, según Marx, el amor es el opio de las mujeres” (Millet). Se ha llegado a ofrecer gratuitamente operaciones quirúrgicas de cambio de sexo para favorecer el propio deseo y a pretender con todos los instrumentos posibles de poder la adopción de hijos en los “matrimonios” homosexuales. Esta ideología, fundamentada en una mentira a medias, que son las peores (que la sexualidad es característica cultural de las personas), ha sido cultural y educativamente introducida, también en las leyes de muchos países, y tiene como efectos principales: las relaciones inestables y violentas entre hombre y mujer; la confusión total sobre el matrimonio; la destrucción de los lazos normales de familia; la sociedad basada en el individualismo para conseguir el propio placer.

Y llegamos a la tercera revolución sexual que comienza con fuerza en el cambio de siglo. Desde el inicio, el feminismo radical había buscado la igualdad hombre-mujer con todo su afán. Ahora parece que la logra librando a las mujeres de las ataduras naturales que comporta la maternidad: ¡el embarazo! Con la ideología de género se pretende desligar totalmente la sexualidad de la paternidad y de la maternidad. Falta, efectivamente, librar a la mujer de su dependencia en el embarazo. Mientras, se le otorga el derecho al aborto como derecho a no estar sometida sin desearlo. Si “producimos” los niños, hagamos todo lo posible para producirlos técnica y científicamente según deseo y al margen del sometimiento de las mujeres al proceso de gestación en el útero. La “reprogenética” nos ayudará a conseguirlo. Desde la “fecundación in vitro” hasta la sustitución del útero materno por un proceso total de incubadora mecánica. También se busca conseguir la reproducción al margen de la fecundación del óvulo femenino por el espermatozoide masculino, mediante la “clonación” celular por técnicas de biología molecular. Se trata de desligar definitivamente la reproducción humana de vínculos que sean de carácter familiar. Lo mejor es llamar “matrimonio” a cualquier unión afectiva de sexos con más o menos permanencia, y “familia” a los lazos de convivencia ocasionados por los afectos de cada cual, que pueden ser inestables, también en cuanto a las relaciones entre padres, hijos y hermanos biológicos. Por encima de cualquier consideración está la realización del propio deseo amoroso y sentimental, como principal derecho de toda persona a la felicidad.

Hay dos ideas que siempre están presentes en la aceptación pasiva de estos procesos por parte de la sociedad: que la sexualidad no tiene por qué relacionarse con el amor. Es entendida como un medio de satisfacción personal casi narcisista. No tener una buena satisfacción sexual es como ser una persona desgraciada. La otra idea es que cada cual puede hacer con su sexualidad lo que le plazca, como si fuera un objeto de disposición personal sin otra finalidad que el propio placer o deseo.

Llegados a este punto, vale la pena reflexionar sobre la visión profética de Pablo VI cuando en 1968 firmó y publicó la encíclica Humanae vitae. Lo hizo diciendo textualmente que “pensaba que los hombres, en particular los de nuestro tiempo, se encuentran con la capacidad de comprender el carácter profundamente razonable y humano de estos principios fundamentales” (cfr. HV, n.12 in fine). Se refiere Pablo VI al principio moral de la unidad de la donación amorosa y la ordenación a la paternidad del acto conyugal en el matrimonio.

Hoy sabemos que romper este vínculo es el comienzo de este proceso que hemos ido exponiendo más arriba. Por eso la encíclica comienza con la convicción de que se plantean nuevas cuestiones respecto a la transmisión de la vida en el matrimonio. El entorno del momento es de miedo difuso y generalizado a la anunciada “explosión demográfica”, con la propagación de teorías neo maltusianas (Club de Roma). A nivel privado, la creciente dificultad en mantener una familia, combinada con el también creciente deseo de emancipación de la mujer, especialmente respecto a las tareas del hogar y de su dedicación absorbente a la maternidad. También se difunde una apreciación del amor como componente principal de la relación conyugal. Y, en fin, podemos señalar la progresiva intervención técnica en la trasmisión de la vida.

Todas estas cuestiones hacen que muchos se pregunten: ¿el principio de totalidad permite intentar, con un control más eficaz y considerado lícito, una fecundación más moderada en una vida de relaciones conyugales normales? ¿La finalidad de procrear es una función de toda la vida conyugal o de cada acto? ¿La natalidad, no es mejor que esté sometida a la razón que a los ciclos biológicos?

Desde 1963, una comisión de expertos nombrada por Juan XXIII estudió desde todos los puntos de vista las cuestiones de la regulación de la natalidad. También fueron consultados los obispos de todo el mundo. Las respuestas fueron divergentes, y algunas en contra de los principios morales tradicionales sobre el matrimonio, mantenidos siempre por la Iglesia.

Es evidente que el amor conyugal no es cualquier relación de afecto. Es una realidad y un acto humano de donación mutua total, fiel, exclusivo y fecundo. Humano, porque la humanidad del hombre y de la mujer se entregan mutuamente a requerimiento personal respetuoso, afectuoso y razonable. Misión de este compromiso de amor es la “paternidad responsable” para formar la propia familia. El principio moral fundamental es: cada acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida, debido a la inseparable conexión entre el aspecto unitivo y el aspecto procreador. Un acto conyugal impuesto no es un acto de amor sino de violencia, con el que no se transmite el don de la masculinidad y de la feminidad sino que se ofende al otro en el respeto que se le debe siempre. Es verdad que hay un mutuo deber conyugal, pero en unas relaciones de donación de amor. Y el amor es siempre sólo la determinación de la voluntad en el propio corazón de agradar y hacer feliz a quien se ama como marido o mujer propios y exclusivos.

La “revolución sexual”, por el camino de imponer la “ideología de género”, ha instituido unas relaciones hombre-mujer de sospecha y violencia reivindicativa. La emancipación de la mujer se busca en un plano de igualdad, sin respetar la diversidad y complementariedad, que sólo es percibida como realidad cultural cambiable. Al forzar esta equiparación mimética hombre-mujer la violencia es creciente, y con la imposición de la violencia son eliminados los más débiles: los niños que aún no han nacido y los mayores que ya no aportan otra cosa que molestias. La Humanae vitae cree que la emancipación de la mujer, ciertamente improrrogable, no debe ir por planteamientos igualitarios, sino de igualdad en el respeto, la dignidad, la valía personal y profesional, y la complementariedad vista como perfeccionamiento para el hombre y para la mujer.

La implantación de la píldora anticonceptiva ha sido un camino –así lo preveía la HV- amplio y fácil de infidelidad conyugal y de degradación general de la moralidad, porque consiste en ofrecer un medio con que, de manera fácil y ligera, burlar la observancia moral, y así también el respeto hacia la mujer, considerada entonces como objeto de placer, tan contrario al respeto y al amor que se deben tener a la mujer y esposa. La permisividad en el ámbito del comportamiento moral privado concede vía libre a los gobernantes para imponer políticas demográficas antinatalistas con una grave injerencia en las decisiones más íntimas de las personas y con políticas de intervención en las fuentes de la vida.

Si no queremos que quede expuesto al libre arbitrio de los hombres la misión de engendrar la nueva vida humana es necesario reconocer unos límites infranqueables a las posibilidades de dominio de los hombres sobre el propio cuerpo y sus funciones; límite que ningún hombre, ni privadamente ni como autoridad, se debe atrever a franquear. Este límite de respeto a la integridad del organismo y de sus funciones debe ser tratado en cada caso según una recta inteligencia del “principio de totalidad” de sobras conocido. La Iglesia sabe que, como su Maestro, enseñando la verdad se muestra al mundo como signo de contradicción (cfr. HV, n.18).

En el libro del Éxodo lo dice así: “No sigas a la mayoría para hacer el mal; ni te inclines en un proceso por la mayoría en contra de la justicia. (...) Aléjate de causas mentirosas, no quites la vida al inocente y justo; y no absuelvas al malvado.” (Éxodo 23,2.7)

Hagamos caso. Aprendamos de este aniversario, y no lo celebremos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Evidencias de que la píldora y otros anticonceptivos son ABORTIVOS


***Darle a los jóvenes la "libertad" de decidir sobre su sexualidad al enseñarles que tener relaciones sexuales fuera del matrimonio está bien, mientras lo hagan "responsablemente", es irresponsable por parte de las autoridades, puesto que es otorgarles un arma para asesinar al enemigo; un bebé que puede surgir de una relación sexual. Este documento está basado en la ciencia, no en las creencias.


Chris Kahlenborn, M.D.

La píldora para el control de la natalidad está siendo usada corrientemente por más de 10.000.000 de mujeres en los Estados Unidos.(1) Un número de investigadores y médicos han afirmado que la píldora para el control de la natalidad (en inglés BCP, Birth Control Pill – también llamado anticonceptivo oral), es actualmente un abortivo.

Un abortivo causa un aborto temprano, específicamente la muerte del huevo o cigoto, embrión o feto, después que haya ocurrido la concepción. Otros no creen que la píldora anticonceptiva sea abortiva como aparece en una publicación autorizada por algunos médicos en 1998: “¿Los contraceptivos hormonales, son todos abortivos?” (2)

Antes de 1930 todos los denominados cristianos estaban de acuerdo en que la anticoncepción era un pecado. (3). Este escrito enfocará sobre los aspectos técnicos y médicos de las cualidades abortivas de la píldora y se abstiene de comentarios sobre la modalidad de prescribir y tomar la píldora anticonceptiva.

Contestar la pregunta de si la píldora anticonceptiva causa abortos tempranos o no, merece que un número de preguntas introductorias deban ser preparadas para entender mejor los mecanismos íntimos.

¿Que es la píldora para el control de la natalidad y cómo funciona?

Normalmente la glándula hipófisis produce dos hormonas. Una llamada Hormona Folículo Estimulante (FSH) y la otra la Hormona Luteizante (LH). Estas hormonas ayudan a estimular al ovario para que produzca un óvulo en cada ciclo menstrual (ovular). El ovario es también el sitio de producción de dos hormonas femeninas centrales: el estradiol, un tipo de estrógeno y la progesterona, un tipo de progestágeno.

Las píldoras anticonceptivas son una combinación de estrógeno y progesterona sintéticos. Las píldoras anticonceptivas “atontan” a la glándula hipófisis de tal manera que produce menos FSH y LH. Por reducir la FSH y la LH requeridas para la ovulación, la píldora suprime pero no elimina la ovulación.

Las píldoras son conocidas por tener otros dos efectos principales:

· ·Ellas adelgazan la capa interior del útero (llamado endometrio), disminuyen el glucógeno (un tipo de azúcar) y el suministro sanguíneo, y

· Pueden espesar el moco cervical haciéndolo más difícil para que los espermatozoides viajen hacia arriba a través del cerviz.

Aunque este efecto es posterior, es afirmado por los fabricantes de las píldoras anticonceptivas, la evidencia para esta afirmación es débil (4,5) y no está fuertemente respaldado por los experimentos modelo en conejos.(6)

Por supuesto que las píldoras para el control de la natalidad, no causarían abortos si ellas bloquearan la ovulación siempre. Ahora necesitamos aclarar este tema. Una clara indicación de que la ovulación ocurrirá en mujeres que están tomando la píldora anticonceptiva la han dado los mismos fabricantes de anticonceptivos en un artículo del PDR (Physician´s Desk Reference, 1998) (7). La tasa de eficacia por cada píldora anticonceptiva, afirma que hay una tasa de fallo de alrededor del 3%. El PDR define de una manera típica la tasa de fallo como la tasa de incidencias anuales de embarazos en parejas que inician el uso de un método (no necesariamente tiene que ser la primera vez), y quien lo usa de forma estable y correctamente durante el primer año, si las parejas no suspenden el método por alguna otra razón.


Esto significa que aún las parejas que usan la píldora de forma estable en el transcurso de un año, tendrán una tasa promedio de embarazo del 3% de acuerdo con los fabricantes de anticonceptivos, quienes pueden tener la tendencia a subestimar éste número. Este escrito de 1996 de Potter (8) da un excelente panorama de este tema. Indica que el más reciente dato arroja una tasa de embarazo para el “uso típico” que es del 7%, lo cual es probable que sea estadísticamente más exacto. Esto es especialmente la verdad obtenida de sus datos de investigación y el hecho de que las bajas dosis de hoy de las píldoras anticonceptivas, teóricamente permiten una más alta tasa de fallo para impedir la ovulación. De estos fallos estimados de las píldoras anticonceptivas y la experiencia común de embarazos en mujeres que tomaban la píldora, está claro que ambas, la ovulación y la concepción ocurren en parejas que usan las píldoras anticonceptivas.


¿Podría Ud. presentar la evidencia de algunos médicos e investigadores dando apoyo a sus afirmaciones de que la píldora es realmente abortiva?


Antes de presentar esta evidencia, la anatomía e histología normal (el estudio de los tejidos del cuerpo a través del microscopio óptico), de la capa interior del útero (endometrio), necesita ser explicada.

El endometrio lentamente construye el tejido antes de la ovulación (fase proliferativa) y luego culmina en la fase secretoria (un poco después de la ovulación y posible concepción). El endometrio está por eso “preparado para que el nuevo niño/a concebido pueda implantarse” unos pocos días después de la ovulación. El flujo sanguíneo transporta oxígeno y nutrientes a las células glandulares del endometrio que se incrementa a través del ciclo, como las arterias espiraladas se alargan durante la fase secretoria. Estas glándulas contienen un importante stock para el armado nutricional, para que el niño o niña por nacer pueda implantarse, incluyendo glucógeno (un tipo de azúcar), mucopolisacáridos ( ellos sostienen cierta estructura de construcción del tejido para el crecimiento de las células), y lípidos (grasas). (9)


¿Qué significa la frase “preparado para la implantación”?


El autor de un libro de histología dirigido a estudiantes de medicina afirma: “ De este modo los diferentes cambios que tienen lugar en el endometrio durante la segunda mitad del ciclo menstrual, nos demuestran cómo se prepara la cara interna del útero para la alimentación y recepción del óvulo fecundado (blastocisto). (10)

Parecería que el cuerpo de una mujer y la capa interna de su útero están “en óptimas condiciones para la implantación” unos pocos días después de la ovulación y cuando ha sucedido la concepción.


¿ Los anticonceptivos causan cambios en la cara interna del útero (endometrio) que podrían ir en detrimento de la implantación del nuevo niño/a concebido?


Desde que sabemos que la píldora para el control de la natalidad algunas veces permite la ovulación y ocurre la concepción, los cambios desfavorables en el endometrio podrían dificultar la implantación del embrión y nos hace llegar a la conclusión que todos los anticonceptivos son abortivos.


¿ Cuáles son algunos de esos cambios?


El primer cambio que genera la píldora anticonceptiva es una marcada disminución del espesor de la capa endometrial. Las mujeres que toman la píldora saben muy bien esto porque ellas pueden contarnos que el volumen de su pérdida menstrual disminuye en forma significativa con cada ciclo una vez que ellas comenzaron a tomar la píldora.

Obviamente si una mujer tiene menos flujo menstrual cada mes, queda claro que la capa del endometrio que se está desprendiendo debe estar mucho más delgada y mucho menos desarrollada.


¿ Existe una técnica ó una forma cuantitativa de medir en cuanto se adelgaza el endometrio de una mujer desde el momento en que ella comienza a usar los anticonceptivos?


Sí, en 1991 en los Estados Unidos investigadores realizaron una Resonancia Magnética (MRI Scans) del útero de mujeres, algunas tomaban anticonceptivos y otras no. (11) Las usuarias de anticonceptivos tenían una disminución de 2 mm de la capa endometrial, o sea más delgada que aquellas que no los usaban.


¿Hay realmente una evidencia de que un endometrio más delgado puede hacer más difícil que la implantación ocurra?


Sí, en algunos escritos de investigadores que han estudiado este tema, y ha sido ampliamente descripto en la literatura médica sobre la fertilización in vitro o en tubo de ensayo de vidrio, donde se ha informado que el niño recientemente concebido se implanta comúnmente mucho menos en un endometrio delgado que en uno espeso. Un pequeño y viejo estudio de Fleischer, et all, (12) 1985 no encontró que el espesor del endometrio jugara un rol importante en las tasas de implantación “in vitro” o “en el vidrio” Sin embargo, estudios posteriores encontraron un giro positivo (13-14): la disminución del espesor del endometrio, reduce la posibilidad de implantación del óvulo fecundado, dato, estadísticamente significativo (15).

Estudios adicionales recientes y más extensos (16-17-18-19-20) han reafirmado ésta importante conclusión. Más estudios han encontrado que una disminución aún de 1 mm en el espesor del endometrio, substancialmente disminuye la tasa de implantación. Dos estudios mostraron que cuando críticamente se adelgaza la capa endometrial, la implantación no ocurre.(16-17).


¿Qué se observa en el microscopio óptico en las muestras tomadas por biopsia en las mujeres que usan anticonceptivos?


Cuando la cara interna del útero o endometrio tiene “un estado óptimo para la implantación”, las arterias y las glándulas uterinas están en su máximo volumen. Esto tiene sentido común: después de todo, en este punto, el suministro de sangre, el glucógeno y los niveles de lípidos que el pequeño embrión masculino o femenino necesita para sobrevivir, están en su situación fisiológica más óptima.


Investigadores que estudiaron la histología del endometrio encontraron que las píldoras anticonceptivas causan un número importante de cambios en el endometrio.


Primero, las arterias uterinas espiraladas se achican significativamente hasta el punto donde es tanto el achicamiento que se hacen tan pequeñas, que pueden aún dificultar su encuentro bajo el microscopio óptico. (21,22,23,24). Por supuesto, esto es importante desde que un adecuado flujo sanguíneo es decisivo para la existencia de la implantación del embrión. Una pérdida del flujo sanguíneo significa una drástica reducción en el aporte de alimento y oxígeno necesarias para la sobrevida del embrión. El flujo sanguíneo para el endometrio es tan importante que Kupesic, en 1996 escribió directamente acerca de la relación del embrión y su probabilidad de implantación.(25)

Ella primero descubrió que el flujo sanguíneo a través de las arterias espiraladas tiene un pico entre el día 16 al 18 en el ciclo menstrual y entonces afirmó: “Parece que la perfusión endometrial presenta un estado exacto o preciso de la receptividad uterina que no lo presenta en un ensayo con la perfusión de una arteria sola.”

De ese modo los cambios en las oscilaciones de la velocidad del flujo sanguíneo de las arterias espiraladas pueden ser usados para predecir la tasa de éxito de implantación y descubrir los problemas de infertilidad inexplicados y seleccionar pacientes para la corrección de anormalidades en la perfusión del endometrio. (26) De esta forma, en lenguaje común, Kupesic está indicando que la posibilidad de implantación tiene un correlato con el flujo sanguíneo a través de las arterias espiraladas.


Además de la reducción del flujo de sangre por las arterias espiraladas ¿ qué otros cambios se pueden observar con el microscopio óptico en el endometrio que hayan sido causados por los anticonceptivos ?


El segundo efecto a destacar es que las glándulas endometriales se transforman en mucho más pequeñas y la “tasa de mitosis” ( tasa de división celular) de las células de las glándulas endometriales, disminuye. (21,22,23, 24) Obviamente, si las glándulas que deben proporcionar el glucógeno (azúcar), mucopolisacáridos, o lípidos (grasas), están comprometidas, el embrión masculino o femenino que necesita de aquellos nutrientes tendrá más dificultades para implantarse y o sobrevivir.


Muchos de los estudios que examinaron el endometrio son muy viejos y fueron realizados cuando los estrógenos contenidos en las pastillas anticonceptivas eran mucho más elevados. ( 100 microgramos o más).


¿Tienen el mismo efecto los más recientes anticonceptivos?


Sí. Ante todo debería ser mencionado que si Ud. le pregunta a una mujer que está tomando bajas dosis de anticonceptivos acerca de la cantidad de su contenido menstrual mensual que ella pierde, afirmará que ella pierde significativamente menos que antes de haber comenzado a tomar anticonceptivos. Obviamente, si ella está perdiendo menos contenido menstrual, entonces ella está desprendiendo menos porque el endometrio se ha vuelto mucho más delgado. Los estudios histológicos para los anticonceptivos que contienen 50 microgramos de estrógeno (como dosis media) y 0,5 mg de una progestina (norgestrel) muestran que las arterias espiraladas y la capa endometrial también se reducen.


¿Hay alguna nueva evidencia que sostenga el argumento de que los anticonceptivos actúan causando un aborto temprano?


Sí. A comienzos de 1997, el investigador Stephen Somkuti publicó un artículo acerca del endometrio y un grupo de moléculas llamadas “integrinas”.(27) Las “integrinas” son un grupo de moléculas que juegan un rol muy importante en la fertilización y la implantación del embrión. Hay algunos tipos diferentes de integrinas, y se cree que el endometrio es más receptivo a la implantación cuando existen ciertos tipos de éstas integrinas. Los anticonceptivos o píldoras para el control de la natalidad generan cambios en el tipo de integrinas que produce el endometrio. Teóricamente haciendo esto dificultan la implantación del embrión. En palabras del Dr. Somkuti: “Estas alteraciones en el epitelio y en el estroma donde funcionan las integrinas, sugieren que empeora la receptividad uterina y este es uno de los mecanismos por los cuales los anticonceptivos ejercen su acción “supuestamente anticonceptiva”.(28)


¿Alguien ha comprobado que los anticonceptivos causan abortos tempranos?


Para probar si producen abortos tempranos y con qué frecuencia las mujeres abortan mientras están tomando anticonceptivos, primero necesitamos poder medir con qué frecuencia las mujeres quedan embarazadas mientras toman anticonceptivos. Pero los tests para detectar embarazos precozmente no son suficientes para detectar embarazo dentro de la primera semana de vida, aunque algunos investigadores han podido detectar cambios hormonales muy tempranos como 4 días después de la concepción. (29,30) Hasta que un test detecte embarazo de una forma muy temprana o hasta que los investigadores puedan medir físicamente cuantos abortos están ocurriendo en las mujeres que toman anticonceptivos, uno no puede afirmar con absoluta certeza cuando, cómo y con qué frecuencia los anticonceptivos causan abortos tempranos.

La más exacta descripción que evidencia lo que ocurre es la siguiente: De toda la evidencia, ya sea microscópica, ya sea macroscópica o inmunológica, existe un argumento muy fuerte que dice que los anticonceptivos causan abortos tempranos. Hasta que algunos estudios demuestren lo contrario, nosotros deberíamos tomar en consideración y basar nuestras acciones en lo manifestado sobre la evidencia en boga.


¿Con qué frecuencia causan un aborto temprano los anticonceptivos?


Este punto nadie lo sabe. Hay muchos factores que influyen para responder esta pregunta y es posible que como la tecnología mejora, un cálculo exacto debería realizarse. Uno de los factores determinantes es calcular con qué frecuencia los anticonceptivos permiten que la ovulación ocurra. Si la tasa de ovulación es más alta substancialmente que la tasa de embarazo, entonces uno puede comenzar a hacer un cálculo estimado de la frecuencia de abortos en mujeres que toman anticonceptivos.

Ahora, medir la capacidad que tiene una mujer para ovular es difícil. Algunos investigadores midieron la tasa de ovulación en mujeres que estaban tomando anticonceptivos usando algunos parámetros como los siguientes:

1. Medición del ovario por ultrasonido, específicamente el tamaño del folículo más grande o dominante, el cual contiene el ovocito; y

2. Ensayos hormonales de niveles de progesterona y estradiol.

Hasta ahora, muchos investigadores han aceptado arbitrariamente que el embarazo tiene lugar u ocurre cuando los niveles de progesterona llegan a un cierto umbral. Pero es posible que los anticonceptivos depriman la capacidad del ovario para producir progesterona a pesar del embarazo, esto fue afirmado a comienzos del año 1962 por Holmes et al. (31). Parecería más exacto medir la tasa de ovulación con exámenes de ultrasonido pélvico o vaginal, diariamente. En el año 1985, Ritchie (32) en su revista sobre el rol del ultrasonido en la evaluación de la ovulación, ya sea ésta normal o inducida, escribió lo siguiente: “Con un examen diario, la ovulación puede ser demostrada en más del 80% de los casos.” En un artículo del año 1998 de Petta et al. (33) comentaron sobre el ultrasonido relacionado a la ovulación lo siguiente: “ Los folículos que desaparecieron o que fueron abruptamente reducidos en su tamaño por más del 50% después de llegar a un diámetro de 15mm fueron considerados como folículos que se abrieron”.

Hay un número importante de otras razones que determinan la frecuencia de la ovulación, pero cada método tiene su importancia. Primero, estudios de mujeres que toman a menudo la píldora muestran una tasa alta de “actividad ovárica” en sus folículos dominantes, los cuales pueden llegar a un tamaño que es consistente con aquellos vistos en aquellas mujeres que no usan anticonceptivos cuando ovulan. En otras palabras, las mediciones del ultrasonido indican que esas mujeres (las que usan anticonceptivos) están próximas a ovular. Pero esos mismos estudios concluyen a menudo que la ovulación no ha ocurrido porque el nivel de progesterona no ha llegado a su nivel crítico. (34,35) Esto es algo que ilumina justamente lo opuesto y que se intuye de un reciente estudio que encontró lo siguiente: “Las pacientes que usando las más bajas dosis con píldoras anticonceptivas multifásicas y monofásicas, tuvieron una actividad folicular similar a esas que usaron anticonceptivos a base de no-esteroides y la excepción-dice el estudio- fue que la ovulación raramente ocurría”......(35) Este estudio como casi todos los otros, usaró el criterio que dice que la ovulación ocurre y es confirmada cuando los niveles de progesterona llegan a un cierto punto.


“Esto puede no ser cierto y tampoco es exacto”. La ultrasonografía puede revelar que las tasas de ovulación son más altas que las tasas hoy comúnmente citadas de 3% a 5%. (32) Las dos razones para esto son las siguientes: primero, hoy en día los anticonceptivos contienen mucho menos estrógenos y progesterona que los que se hicieron en el comienzo y por lo tanto suprimen la actividad ovárica menos a menudo. Segundo, muchos estudios han examinado la tasa de ovulación (salida del óvulo del ovario) en mujeres que han empezado a tomar anticonceptivos, pero la pregunta que debe ser hecha es : ¿“Aumenta la tasa de ovulación en mujeres que han tomado anticonceptivos por más de un año”?


Este fenómeno ocurre con el Norplant, donde ya fue comunicado que la tasa de ovulación en el primer año fue del 11%. Esta tasa se incrementó dramáticamente después del primer año, tanto que a los 7 años de promedio, produjo una tasa anual de ovulación del 44% ( Aunque parte de la razón para este incremento pudo haber sido la declinación de los niveles de hormona del Norplant en el tiempo.) (36)


¿Puede la glándula hipófisis de una mujer “compensar” o “comenzar ella misma a ajustarse” y de una manera comenzar nuevamente a funcionar para buscar su normalidad ante la presencia de hormonas anticonceptivas, tanto que la ovulación ocurre más frecuentemente a lo largo del tiempo?


Si es así, investigaciones futuras pueden mostrar que la tasa de ovulación se incrementa ostensiblemente en mujeres que toman anticonceptivos en bajas dosis por largos períodos de tiempo.

Esto indica que en el futuro habría que realizar un estudio que mida la tasa de ovulación basada sobre una serie de ultrasonidos (aunque algunos puedan decir que el estudio puede no ser ético). Si cada estudio es realizado en mujeres que están tomando anticonceptivos a bajas dosis durante un período mayor a un año, este estudio podría generar información que sea guía para estimar de una forma más creíble, la tasa de abortos en mujeres que están tomando anticonceptivos.


PREGUNTAS CON RESPECTO A OTROS LLAMADOS ANTICONCEPTIVOS


¿Causa aborto el DIU o dispositivo intrauterino?

Sí, el DIU no es un elemento que suprima la ovulación y su mecanismo de acción es a través de modificaciones y alteraciones del endometrio ( cara interna del útero), de tal forma que el embrión recientemente concebido no pueda implantarse en el útero.


¿Admiten los grupos proabortistas que el mecanismo de acción de los anticonceptivos y los DIUs es provocar un aborto temprano?


Los grupos proabortistaso más vehementes admiten abiertamente la naturaleza abortiva de todos los anticonceptivos y los DIUs.

En sus argumentos ante la Corte Suprema de 1989, en el caso Webster contra Servicios de Salud Reproductiva, el Sr. Frank Susman, declarando a favor de los proabortistas, le dijo al Magistrado Anthony Scalia: “Si... yo puedo sugerir las razones en respuesta a su pregunta, Juez Scalia: llamamos hoy a la anticoncepción en nuestro modo de hablar, cuando nos referimos a los DIUs y a las píldoras anticonceptivas de bajas dosis-los cuales son el tipo más seguro de control de la natalidad disponible- dado que actúan como abortivos. Además en el prospecto, ellos están correctamente rotulados como tales.” (38)


¿Causan abortos tempranos otros anticonceptivos como por ejemplo las progesteronas de actividad prolongada o de depósito?


El Norplant es una progesterona artificial que consiste en una serie de tubitos de silastic (“ rubber-like”) que se implantan debajo de la piel en el brazo de las mujeres y están completos de la droga“levonorgestrel”. Estos tubitos liberan esta progesterona artificial dentro del cuerpo de la mujer durante un período de 5 años.

Se ha encontrado según estudios, que el Norplant permite que la ovulación ocurra, en más del 40% de los ciclos mensuales femeninos. (36)

En suma, un estudio en conejos, conducido por Chang (40) ha mostrado que el esperma libremente llegaba a la trompas de Falopio de las conejas, aún cuando le administraban altas dosis de progesterona sintética . La combinación de una alta tasa de ovulación y documentadas y comprobadas migraciones de espermatozoides a las trompas de Falopio en animales, sugieren que las progesteronas artificiales tales como el Norplant y el Depo- Provera permiten una alta tasa de fertilización y por ende el aborto subsecuente-mente, más comúnmente y aún más alta que las píldoras anticonceptivas.


¿Causa abortos tempranos la “píldora del día después” o “anticoncepción de emergencia”?


La “píldora del día después” consiste en una serie de altas dosis de anticonceptivos que algunas mujeres toman uno o dos días después de pensar que ellas han concebido . Esa alta dosis de hormona actúa como un abortivo porque adelgaza el endometrio y de ese modo evita que se implante el embrión recién concebido. El modelo de experimentación animal descripto por Castro-Vázquez en el año 1.971 demostró éstos efectos en ratas.(41)


¿Algunos servicios hospitalarios de emergencia, administran “hormonas” a mujeres que han sido violadas recientemente? ¿Pueden éstas “hormonas” causar un aborto temprano?


La mujer que concurre a un servicio de emergencia médica dentro de unas pocas horas de haber sido violada puede o no haber concebido. Algunos de los profesionales del servicio de emergencia les darán a esas mujeres altas dosis de estrógenos y progesteronas, muy similares a la “píldora del día después”. La excepción se encuentra a menudo en los hospitales católicos, donde los médicos no administran la “píldora post-violación”. Para la mujer que fue violada cerca del momento de su ovulación, las hormonas pueden de veras parar la ovulación y evitar la concepción. Pero si la ovulación ocurrió y ha concebido, las hormonas trabajarán causándole un aborto temprano en la misma línea descripta para la “píldora del día después”. Desde que no hay manera de saber si ha ocurrido la concepción, algunos médicos no prescribirán la “píldora post-violación”.


¿La “fecundación artificial” causa abortos tempranos?


El método de “fecundación artificial” que éste autor ha estudiado, ya sea “in vitro” (o sea dentro del tubo de ensayo de vidrio), la transferencia del óvulo fecundado dentro de las trompas de Falopio (ZIFT) o la transferencia de gametas dentro de las trompas de Falopio (GIFT), involucra la muerte de muchos niños no nacidos durante éstos procesos. Muy pocos, 1 de cada 20 niños concebidos, sobreviven el proceso de “fecundación en un vidrio”.

Aún la GIFT ( transferencia de gametas dentro de las trompas de Falopio) involucra la exposición de más de un óvulo (varios óvulos) a muchísimos espermatozoides, una situación en la cual ocurren múltiples abortos tempranos. En suma a ésos métodos, es posible que ésas mujeres que toman píldoras para quedar embarazadas tal como el citrato de clomifeno, las cuales generan una “superovulación”, tal vez experimenten abortos tempranos. Algunos estudios (42, 43, 44, 45), pero no todos (46) indican que ésta droga adelgaza el endometrio (cara interna del útero), teóricamente haciendo más difícil que el niño o niña recién concebido se implante.


¿Pueden causar un aborto temprano los estrógenos que toman las mujeres post- menopáusicas?


A menudo las mujeres comienzan con la “terapia estrogénica de reemplazo” cerca del tiempo de la menopausia. Esto usualmente tiene un efecto beneficioso de reducir el riesgo de osteoporosis, pero incrementa el riesgo de cáncer de útero y de mama. Desafortunadamente, muchas mujeres en el mundo están ahora comenzando con los estrógenos de reemplazo, antes que ellas hayan cesado completamente de ovular. Esto es, ellas no están siempre en la verdadera menopausia porque ellas están teniendo todavía ciclos ocasionales (ovulaciones de la perimenopausia). Si una mujer comenzó precozmente con estrógenos cuando todavía tenía ciclos ocasionales, ella podría concebir y tener un aborto temprano.

Esto es algo para tomar conciencia, y las mujeres que desean evitar éste efecto no deberían comenzar la supuesta terapia hormonal de reemplazo hasta que ellas no hayan tenido un ciclo menstrual durante un período de un año.


¿Por qué el término “anticonceptivo” se utiliza en sitas bibliográficas cuando se hace referencia a varias de las hormonas artificiales?


Los anticonceptivos orales, los implantables como el Norplant, el inyectable Depo-Provera, los DIUs, la píldora del día después y la píldora post-violación, todas trabajan a través del mecanismo de provocar un aborto temprano por lo menos parte del tiempo de su uso. La palabra “anticonceptivo”fue usada en consecuencia en éstas citas bibliográficas porque todas las evidencias colocaban a esas hormonas o sus derivados como abortivas.

Esto es, porque esas hormonas anticonceptivas causaban un aborto temprano en algunos períodos durante el tiempo que se usan.


La palabra “contracepción o anticoncepción” significa “evitar o impedir la concepción”.

Claramente, las hormonas de las que hablamos en éste trabajo, causan la muerte del embrión masculino o femenino después de que es concebido y NO pueden ser llamadas con exactitud “anticonceptivas” solamente. FIN.